El zorzal en lo alto del parral, después de entonar sus hermosos gorjeos, le habló al que se arrastraba con sus cuernos delante de sus babas. No te da pena arruinar las flores y verduras de los queridos abuelos? No! Con mis padres y hermanos siempre lo hicimos.
Pasaron los días, un atardecer lluvioso, un anciano cantando una tarantela, se agachaba a cada rato con un balde en su mano. Dentro del mismo se escuchaban los gritos y lamentos de muchos caracoles, seguramente iban a ser parte fundamental de la sopa sabrosa de caracol.
MORALEJA: No le hagas a otros lo que no quieres que te hagan a ti.
Hugo Del Teso
Integrante Campana Amanecer Literario
Imagen ilustrativa, selección del editor. Foto: Twitter @alcanduerca



