En un artículo de Jordi Borja, titulado "La ciudad y el derecho a la belleza", se planteaba la siguiente pregunta: ¿Los sectores populares tienen derecho, a la estética, a viviendas bien diseñadas, entornos agradables, a materiales nobles en los espacios públicos, a equipamientos que sean a la vez funcionales y elementos icónicos, etc? Me pareció oportuno reflexionar sobre este artículo en esta oportunidad en que he podido visitar varios conjuntos residenciales de sectores de bajos recursos, donde el Estado provee la tierra y las obras completas en Singapur.
Escuché atentamente las inquietudes que los desarrolladores se plantean. La inquietud es, si en los proyectos urbanos en áreas de residencia de sectores sociales de bajos ingresos se deben proponer solamente proyectos estrictamente funcionales o si se deben plantear operaciones de alta calidad, aunque los costos sean más altos y con el riesgo que los ocupantes los cedan o alquilen a sectores de ingresos superiores.
Observemos la particularidad del planteo. En este país súper desarrollado en las zonas populares el "lujo" es justicia. El espacio público, los equipamientos, los elementos visibles, las fachadas, la jardinería, las banquetas, etc deben contribuir a dar visibilidad y reconocimiento a los habitantes, reforzar su autoestima, afirmar su identidad. Lo que parece superfluo puede ser lo más necesario. Los individuos de menos recursos tienen derecho a enorgullecerse de sus viviendas y de su barrio. Me asombro que los materiales utilizados y la calidad del diseño, el tamaño de la vivienda y el costo del espacio público fueran de una inobjetable calidad, dentro de su simplicidad constructiva, obviamente representando un aumento en el presupuesto de la operación pero también el valor de la zona.
Un tema que me impactó además de este concepto, tan bien enunciado por Borja, es la cuestión de la propiedad de la tierra. Tanto la tierra como la vivienda son comodatos, donde la propiedad es siempre del Estado. En un país capitalista donde toda la gestión es privada, la vivienda y el acceso a la calidad habitacional y el confort básico son un derecho social concedido por el Estado en beneficio temporario y con condiciones de caducidad, una forma de salvar el anterior planteo de la cesión indebida de la vivienda.
Otro tema no menor en el concierto local es la cuestión de la multiplicidad de etnias, cultos y culturas. Los conjuntos habitacionales tienen cupos establecidos de participación de sectores socioculturales de modo de evitar la formación de ghettos y promover la integración intercultural, evitando la segregación social. Me explicaban que, según la visión política del Estado, la calidad de vida también esta relacionada con la mezcla inclusiva social en las distintas zonas de la ciudad. La mezcla genera creatividad. Se pierden los miedos al otro y se promueven procesos convivenciales y de intercambio entre gentes distintas. Acá quiero parafrasear a Borja, "El ciudadano no nace, se hace, se construye por medio de la relación con el otro, ser reconocido como ciudadano, no sentirse excluido, ni olvidado. Nadie, ningún adulto, ningún niño, debe avergonzarse al tener que contestar cuando le preguntan "¿dónde vives, en qué calle, en qué barrio? La ciudad es lugar de intercambio y de cooperación, de convivencia y de solidaridades".
"La ciudad, real e imaginaria, la ciudad compacta y heterogénea, se caracteriza por la mezcla de la población y la velocidad de las conexiones que hace posible, es decir que multiplica las interacciones entre actores muy diversos. La ciudad se desnaturaliza cuando un planeamiento tecnocrático impone una zonificación separadora, cuando la lógica del mercado produce la segregación social, cuando el espacio público se privatiza o especializa. Sennett en una de sus primeras obras ya alertaba contra los efectos perversos del urbanismo funcionalista y reclamaba una ciudad que fuera lugar de encuentros múltiples entre gentes diferentes. Y el director de urbanismo de la City de Londres exponía en un encuentro internacional que los "pubs" eran el lugar más idóneo para la innovación económica y cultural pues los encuentros informales eran muchas veces los más productivos".
Esta lectura de la interacción social en la ciudad a partir de la estructura barrial como lugar primario de interacción y la conjunción de calidad de servicios y estética urbana son un dato relevante de la evolución urbanística de la ciudad estado de Singapur. Una experiencia que me pareció interesante compartir como para reflexionar sobre nuestras políticas públicas territoriales.
Arq. Jorge Bader - Matrícula CAPBA 4015



