Hace años el Banco Interamericano de desarrollo (BID), viene trabajando en la construcción de contenidos para la gestión de ciudades inteligentes. La idea de una institución para el Desarrollo, tuvo su origen en la Primera Conferencia Panamericana, en el año 1890. Pero realmente recién tomó forma legal en 1959, motorizada por el Presidente de Brasil, Kubistchek.
La Organización de los Estados Americanos (OEA), fundó formalmente en ese año el Banco, cuyo objetivo era fomentar el desarrollo de América Latina y el Caribe. En los estados patrimoniales del año 2018 la institución declara una suma de más de 14.000 millones de dólares en préstamos para los distintos programas de apoyo a ciudades y países.
Uno de los programas que lleva adelante la institución es la Red de Ciudades, que según se declara en los fundamentos es una plataforma para compartir, difundir y democratizar conocimiento y proveer soluciones entre las ciudades miembros. Dice en la carta de intención de la red, que son los objetivos, la transferencia del conocimiento, que contribuya a las capacidades locales, técnicas y de gestión en desarrollo urbano sostenible, la generación de espacios de intercambio, y diálogo entre las ciudades sobre las experiencias orientadas a dar una solución a los desafíos generados por el crecimiento urbano y el relacionamiento y trabajo conjunto con otras redes de ciudades e instituciones interesadas en la promoción del desarrollo sostenible.
Según los informes del BID, esta red de ciudades, mueve un presupuesto exorbitante, algo así como 4 billones de dólares, en la participación del producto bruto total de los países, participa en el 80% de los créditos de la institución y también es responsable del 85% de la emisión de carbono, entre otros datos como la fuerte concentración productiva y humana.
El concierto de ciudades que constituyen esta sociedad que ha creado el BID incluye grandes capitales de América Latina, ciudades intermedias, conglomerados urbanos de distintas escalas y entre ese concierto múltiple de realidades urbanas diversas está el conglomerado urbano Campana-Zarate.
Si recordamos en noviembre de 2017 se realizó una presentación a través de la Agencia de Desarrollo de los técnicos destacados por la Institución para el análisis de la realidad local y la contribución a un plan de desarrollo local. La conferencia y taller, se hicieron en la UTN y los postulados expuestos no aportaron mucho más que lo que ya conocemos los que hace años caminamos estas calles, pero al menos sirvió para lanzar el supuesto camino de un análisis por parte de actores externos en beneficio de algún posible apoyo financiero a algún programa de desarrollo local.
Zárate ha capitalizado por lo menos por parte del sector privado un apoyo objetivó del BID, tal como lo demuestran dos inversiones concretas, una de parte de la firma Desdelsur, que exporta legumbres y amplía su planta en Zárate con un aporte crediticio del BID, y otra la ampliación de la Terminal Zárate de Murchison, que también cuenta con aportes de esa entidad. Ambas noticias fueron bastante difundidas por medios locales de la vecina ciudad.
La actualización de los contenidos del plan estratégico en el año 2010 se hizo con aportes del BID, a través del Ministerio de Producción de la Nación por el préstamo 1896 (OC-AR).
Esta semana, estuvo en Argentina el Director del BID, Luis Alberto Moreno, y mantuvo varias reuniones. La visita obviamente estuvo dirigida a analizar el pensamiento de las autoridades y los candidatos posibles, sobre el destino de las próximas relaciones e inversiones en la Argentina, los programas en curso y los programas futuros. Por esta razón se reunió con Fernández en su oficina de campaña y con Macri en la casa de gobierno. Convengamos que gran parte del financiamiento de la obra pública vial nacional se lleva a cabo con líneas de crédito del BID. La última línea de crédito acordada a la nación es de 360 millones de dólares y tiene por destino la infraestructura vial, y el desarrollo de la tecnología digital. Esta remesa es solo una parte del compromiso firmado en marzo de 2018 por un total de 830 millones que incluyen no solo obras sino proyectos de infraestructura de agua y saneamiento. En ese marco financiero seguramente se incluye nuestro proyecto de actualización de los contenidos del plan estratégico.
Lo importante para el próximo intendente local, sería reforzar esta línea de acción para obtener el apoyo financiero externo necesario para terminar definitivamente con la cuestión del saneamiento de los barrios extraurbanos. Pero lo más importante es que en el caso de reflotar ese apoyo financiero a los proyectos locales debemos garantizarnos la visión sistémica del proceso no solo abundando en el diagnóstico, sino observando el desarrollo de proyectos, la gestión efectiva, el control de resultados y la retroalimentación de modo de cerrar el ciclo y obtener resultados mensurales y que resulten una base para la continuidad de nuestro crecimiento.
Arq. Jorge Bader - Matrícula CAPBA 4015



