UN VIAJE MÁGICO Y SOLITARIO. "En el laberinto del Oráculo // resuena un antiguo rumor; // es el eco de un juego, // el juego que abre las puertas del misterio. // Más allá de la puerta comienza la pregunta. // Yo quiero ser uno y soy la mitad, // la parte que falta me hace caminar." --Enrique Vargas. (Antropólogo colombiano).
A lo largo de la Historia de la Humanidad, las más diversas culturas, tanto las de la corte más racional como las que han adoptado su inclinación por el cultivo del espíritu, han utilizado sus propios sistemas adivinatorios como una forma de develar los inevitables interrogantes acerca del futuro.
En la antigüedad, un Oráculo era un instrumento por excelencia, la respuesta sabia que daban los dioses a las preguntas de las personas. Esta respuesta, denominada por los griegos como "Kresmós", estaba dada en forma de consejo o profecía.
También se denominaba con este nombre a cada uno de los lugares sagrados en los que las personas hacían sus consultas a aquella entidad superior que consideraban regente de sus destinos. Allí, los consultantes acudían con ofrendas y donaciones entregadas en señal de gratitud.
Los Oráculos eran consultados tanto por los gobernantes como por las personas del pueblo. Unos y otros, sólo se atrevían a tomar sus decisiones más importantes guiados por el Kresmós. Ésto sin duda les daba mayor convicción al tomar una decisión, ya que ésta estaba inspirada en la voluntad de sus deidades.
La forma como los dioses expresaban su voluntad variaba de un Oráculo a otro. Unos lo hacían a través de la interpretación de diversas señales como el vuelo de los pájaros, el tintineo de una caldera de cobre golpeada por una cadena movida por el viento, el movimiento de las ramas de un árbol. Otros se valían de sacerdotes o médiums encargados de interpretar y transmitir las respuestas, en otros casos existían textos con sentencias que contenían las respuestas, las cuáles, usualmente, requerían de intérpretes debido a la forma simbólica de su escritura.
Dentro de las culturas antiguas, los que más se destacaron por el uso de Oráculos fueron los griegos, los egipcios y los romanos. También fueron habituales entre los babilonios, los caldeos, los hebreos, los fenicios y los chinos.
En la actualidad, la incertidumbre acerca de lo que nos depara el futuro y la duda que nos acecha cuando tenemos que tomar decisiones trascendentales en nuestras vidas, nos despierta un interés similar por los Oráculos.
Hoy, a pesar de los sorprendentes avances de la ciencia y los innumerables desarrollos tecnológicos incorporados a nuestra cotidianidad; y a toda la racionalidad que éstos imponen, las preguntas esenciales acerca de nuestras vidas y nuestro futuro, desde sus aspectos más elementales a los más complejos, siguen latentes y sin repuestas, aunque es posible acudir a distintos tipos de Oráculos: la Carta Astral, el Tarot, las Runas, el I Ching, entre muchos otros.
Los Oráculos existen desde el Antiguo Testamento, cuando el rey Saúl consultaba a las pitonisas para que lo orientara en las diversas situaciones que debía enfrentar en el reino.
El mundo de los Oráculos puede parecer lejano al hombre del siglo XXI, pero la pulsión de pronosticar lo que nos deparará el futuro sigue siendo una cuestión cotidiana. Nuestra vida está rodeada de encuestas, sondeos, predicciones meteorológicas, horóscopos y otras técnicas que tratan de anticipar lo que está por venir.
Es una especie de inquietud innata a la condición humana, una necesidad que surge del ansia de certidumbre que nos envuelve antes de tomar cualquier decisión. EL impulso de escudriñar lo que nos ofrecerá el futuro no es sólo personal, es una manifestación que se extiende a todas las esferas de nuestra vida.



