Desde los movimientos sociales y comedores populares celebraron la declaración de la Emergencia Alimentaria: esperan que los ayude a mejorar la dieta de los cientos de chicos que asisten en los barrios.
Al comedor Pancitas Llenas, ubicado en el barrio Las Tablitas, asistían a principios de año alrededor de 20 chicos. Nueve meses después, esa cantidad se multiplicó por seis, según sus administradoras, que hoy cuentan por 120 los niños que van en busca de alimento.
"Es un montón", dijo Luciana Maciel, una de las mujeres que anoche flameaban la bandera del Pancitas Llena y aguardaron como estacas clavadas a la tierra que el Concejo Deliberante sancionara la ordenanza que declaró la Emergencia Alimentaria en la ciudad. "Nos va a facilitar una mejor alimentación, que es lo único que nos importa", expresó con algo de alivio la mujer.
Las organizaciones sociales que promovieron la normativa acompañaron en buen número el debate legislativo de este jueves y ejercieron presión para que no se embarrara -como en un momento pareció- la inminente aprobación de la emergencia. Y cuando las manos en lo alto de los conejales presentes confirmaron la sanción de la ordenanza, compartieron con La Auténticas Defensa el estado de situación en los barrios y cómo creen que los ayudará la nueva herramienta.
"Va a beneficiar a lo que es el conjunto de Campana y a los compañeros que trabajan en los merenderos y comedores que vienen luchándola y hasta poniendo del bolsillo de cada uno para satisfacer las necesidades de la gente vulnerable", expresó Luciano Silveyra, secretario político de la Martín Fierro, agrupación que coordina comedores en los barrios La Josefa, Otamendi, San Cayetano y próximamente en Las Campanas y Barrio Urquiza. "La realidad está muy brava en mucho de los puntos de Campana. Con esta ley, vamos a poder llegar a más gente", afirmó.
Oscar Echegaray, líder del Movimiento Evita de Campana, tuvo la oportunidad de darle el empuje final al proyecto: fue uno de los ediles de la sesión ayer ya que reemplazó a Félix Reynoso. Mientras su referente participaba de la continuidad del debate legislativo, Rodolfo Herrera, otro integrante del Evita, celebró "que no se de más vuelta" alrededor de la emergencia alimentaria y deseó que "el intendente promulgue la ordenanza lo más rápido posible".
"Espero que se maneje como se tiene que hacer y se distribuyan los recursos necesarios para los merenderos, comedores y escuelas", comentó Herrera, quien advirtió que en los comedores que gestiona su agrupación -en San Cayetano, Lubo, Otamen-di, Las Praderas, 9 de julio y Villanueva - se ven cada vez más "no solo chicos, sino padres y abuelos en busca de viandas para llevar a sus casas".
El referente de Barrios de Pie, Guillermo Varela, compartió el crudo diagnóstico realizado por las demás organizaciones sociales. "En Campana, la emergencia alimentaria tiene su gravedad y extensión", remarcó Varela, quien señaló que en Argentina "los índices de pobreza ya están cerca de los que había en 2001" y sostuvo que "si la situación no pasó a mayores como aquel entones, es precisamente gracias a las organizaciones sociales que contienen el hambre de las barriadas".
Varela resaltó "que desde las organizaciones sociales hallamos logrado que la política en su conjunto entienda la situación que estamos transitando en los barrios y se halla encontrado un punto de acuerdo" en la emergencia alimentaria, aunque aclaró que lo fundamental es "el trabajo", por lo que comenzarán a promover "capacitación y cooperativas para que los compañeros hagan changas y tengan un ingreso aparte de los planes".
"Celebramos el acuerdo político, ahora hay que trabajar", expresó el referente de Barrios de Pie, para quien la emergencia alimentaria permitirá dar "una dieta más nutrida para que los pibes salgan del bajo peso o del sobrepeso producto de la harina".
"Dicen que hay un alto porcentaje de chicos gorditos, pero es porque están inflados por la harina", manifestó Carla Barrios, del comedor Pancitas Llenas, uno de los dos que gestiona Barrios de Pie (el otro está en La Josefa). La entidad se sustenta a partir de los aportes de Varela y de la autofinanciación con la fabricación y venta de rosquitas caseras. "Con eso solventamos la carne y las verduras, porque el gobierno nos da solo productos secos", comentó Barrios.
A ese lugar de Las Tablitas más de 120 chicos de barrios como Lubo, Don Manuel y Dignidad reciben apoyo escolar, una merienda y a la noche cenan. Con la emergencia alimentaria, aguardan que el menú se diversifique. Aunque, como señaló Barrios, "estaría bueno que no tuvieran que comer en el comedor, sino que lo hagan en su casa con su familia".
Al Pancitas Llenas del Bº Las Tablitas hoy concurren más de un centenar de niños. Sus administradoras acompañaron ayer la sanción de la ordenanza.



