En la mayoría de las personas, el dolor reiterado en los huesos, conocido como "reuma", es ocasionado por la artrosis.
Cualquier proceso agresivo para las articulaciones puede causar dolor. Sin embargo, en la mayoría de las personas, el dolor reiterado en los huesos, conocido como "reuma", es ocasionado por la artrosis.
El esqueleto está compuesto por huesos unidos entre sí por medio de las articulaciones, que actúan como bisagras, permitiendo el movimiento de los distintos segmentos corporales. Las superficies óseas se encuentran revestidas por cartílago e inmersas en un líquido viscoso llamado sinovial (que evita la fricción), y reforzadas por ligamentos, tendones y músculos.
La artrosis, tan frecuente, es consecuencia de un proceso degenerativo en el cual el cartílago se desgasta lenta y progresivamente, provocando dos reacciones: formando más hueso (por ejemplo los "picos de loro") o generando quistes (pequeños orificios). Generalmente se localiza en las manos, el dedo gordo del pie (juanete), las rodillas, las caderas y la columna vertebral (cervical y lumbar), aunque cualquier articulación del cuerpo puede verse afectada.
El diagnóstico. La presentación es muy variable y, mientras algunas personas no manifiestan síntomas (aunque en las radiografías tengan artrosis), otros pacientes pueden sentir dolor. Lo más típico es padecerlo en la articulación involucrada, que se asocia a rigidez articular al levantarse de la cama o luego de períodos de inactividad, situación que mejora con el movimiento. En ocasiones, el dolor articular empeora con el ejercicio y mejora con el reposo; otras veces hay hinchazón, crepitación o crujido y deformidades articulares.
El tratamiento. Como toda molestia o enfermedad que perdura en el tiempo, que se hace "crónica" (según la jerga médica), el tratamiento está orientado al alivio de los síntomas y a evitar que progrese. De alguna manera, establece un desafío de convivencia con sus molestias, e implica trabajar en equipo con su médico de confianza para lograr una mejor calidad de vida.
La actividad física practicada en forma regular, los ejercicios de rehabilitación, terapia ocupacional para las manos y el uso de elementos de descarga como el bastón (aunque cueste aceptar su uso) pueden ser de ayuda adicional. Si bien la artrosis no se puede revertir, se pueden fortalecer los músculos y los tendones y mejorar la flexibilidad a través del ejercicio, lo cual es beneficioso.
La artrosis y los medicamentos
Ocasionalmente, la artrosis puede asociarse a algún grado de inflamación, mayor acumulación de líquido sinovial e hinchazón articular, aunque esto no justifica el amplio uso de los antiinflamatorios en estos casos. Como ya se destacó, estos remedios que se usan tan livianamente deben administrarse bajo una estricta supervisión médica.
El tratamiento con analgésicos, antiinflamatorios o antiartrósicos puede ser por vía oral, intramuscular o, incluso en ocasiones, en la articulación afectada. En todos los casos deberá ser indicado y guiado por el médico tratante, ya que su empleo sin adecuado control puede ocasionar serias complicaciones, aún en fármacos de "venta libre". Para casos muy seleccionados, sobre todo en algunas articulaciones o cuando fracasan medidas previas, se reserva la alternativa quirúrgica.
Por la Dra. María Victoria García, Sección Reumatología, Servicio de Clínica Médica.
Nota perteneciente a la Revista Aprender Salud número 16. Descárguela completa en formato PDF aquí: https://www1.hospitalitaliano.org.ar/isalud/revistas/mar_2012.pdf



