Ya recibió su diploma y mañana Soledad Alonso jura como Diputada Provincial. "Mi pretensión es estar muy cerca de las comunidades de la Primera Sección Electoral en general, y de Campana en particular. ¿De qué manera? Estando lo más presente que pueda y siendo un enlace con La Plata, tener un rol de facilitadora", señala.
Luego de Alberto Giornadelli, Jorge Rubén Varela y Stella Maris Giroldi, a partir de este lunes, será la cuarta vez que un vecino de Campana jure para asumir una banca en la Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires. Además, se trata de la única representación de origen gremial que ocupe una banca en la cámara baja bonaerense, al menos por los próximos dos años.
Su teléfono no para de sonar. Son tres llamadas diferentes y las atiende. Contesta sobre temas diversos que no alcanzamos a dilucidar, pero no queda en devolver la llamada más tarde: toma decisiones. Finalmente, decide apagarlo por los próximos 20 minutos. Pide disculpas y comienza la entrevista. "Disculpáme, pero es así. A veces los días son demasiado largos…", explica con una sonrisa.
¿Se imaginaba diputada provincial hace un año atrás?
¿La verdad?, para nada. Pero la militancia es así, y una tiene que estar preparada para ocupar los lugares donde haga falta y donde se la necesite. Hace un año atrás, estaba muy enfocada a lo sindical, básicamente proyectada desde la comisión directiva del gremio de SECASFPI (sigla que refiere al Sindicato de Empleados de la ex Caja de Subsidios Familiares para el Personal de la Industria Empleados, conformado por empleados de la ANSES) e integrando la mesa femenina de la Co
rriente Federal de los Trabajadores, un colectivo de gremios que se diferenciaron entre otras cuestiones por su posición crítica durante estos 4 años de macrismo y no los últimos 10 minutos, para la campaña. Es decir, sabíamos desde el principio a lo que nos enfrentábamos con esta gestión neoliberal y no nos equivocamos. Tanto es así que hasta Campana, que siempre fue una isla, está siendo golpeada por la crisis como nunca antes se había visto. Desde ese lugar, imaginá lo que es en el interior de la provincia, y ni hablar del conurbano profundo. Cuando Axel habla de industricidio y de tierra arrasada, es literal.
Aun así, Abella fue uno de los pocos intendentes de Juntos por el Cambio que fue reelegido en la provincia y con una diferencia del 10% respecto al candidato del Frente de Todos, Rubén Romano. ¿Cuál es su análisis al respecto?
Buena pregunta y recojo el guante (sonríe). Lo primero que se me ocurre pensar es que Abella y su equipo algo bien habrán hecho. Es decir, por algo la gente cortó la boleta y lo votó. Luego, creo que a nadie que esté en política se le escapa que en Campana el Frente de Todos haya perdido por una diferencia de 10 puntos es al menos llamativo, teniendo en cuenta además, que se ganó tanto en la Provincia como en la Nación por un amplio margen. Pero no sólo hablamos de números fríos. Acá estamos hablando de que no sólo nuestro candidato no accedió a la intendencia de Campana, sino que además el oficialismo local tendrá mayoría automática durante los próximos dos años en el Concejo Deliberante… Mirá: yo pienso que la política es una actividad de construcción y aprendizaje permanente. Entonces, claramente, hay que juntarse, escucharnos, hablar con el corazón sobre la mesa y hacer una profunda autocrítica. Aprender de los errores y de las omisiones, y ponerse a trabajar para ser mejores, sin nunca perder el objetivo: el bienestar y crecimiento de Campana y sus vecinos.
¿Cómo imagina su rol como diputada provincial y su relación con Campana?
Más allá de mi labor legislativa en La Plata, mi pretensión es estar muy cerca de las comunidades de la Primera Sección Electoral en general, y de Campana en particular. ¿De qué manera? Estando lo más presente que pueda y siendo un enlace con La Plata, tener un rol de facilitadora. Es decir, llevar todas las inquietudes que pueda, gestionar y seguir esos temas; y también bajar a Campana todos los programas y herramientas que pueda. Es decir, yo vengo a trabajar por y para la gente. Ya lo dije semanas atrás, y lo repito ahora: no es mi labor ni mi convicción hacerle la vida imposible a Abella. Sí, por supuesto, le voy a seguir los pasos de cerca pero como debe ser: constructivamente.
¿Tuvo oportunidad de hablar con él luego de las elecciones?
Todavía no. Eso no es bueno, ni malo porque de hecho ni siquiera hemos asumido nuestros respectivos mandatos. Nos ocupa un tema en común que es Campana, y lo abordamos desde roles diferentes. Sí tengo claro que Abella no es mi enemigo: es sólo un adversario político. Ahora, desde ese lugar, no hay que perder de vista que él representa una visión de país a la que yo, y la mayoría de los ciudadanos de la provincia y del país no validaron en las urnas. Abella forma parte de un gobierno que deja a más del 40% de los argentinos por debajo de la línea de pobreza, por ejemplo. El daño es tan profundo e importante que, como dije al principio, hasta Campana dejó de ser una isla. Espero que él también tome nota de eso.
De acuerdo, ¿y por qué ganó entonces?
Creo que ya lo contesté: tal vez haya que preguntarse por qué perdimos nosotros en Campana, cuando ganamos en la provincia y en la nación, ¿no? A partir de ese diagnóstico, lo que sigue es construir con todos y con todas, que de eso se trata el Frente de Todos. Ni más, ni menos.
"Tal vez haya que preguntarse por qué perdimos nosotros en Campana, cuando ganamos en la provincia y en la nación, ¿no?", señala Soledad Alonso. En la foto, luego de recibir su diploma de Diputada provincial.
Diploma en mano, junto a colegas que van a ser integrantes del bloque del frente de todos en Diputados, a Alonso solo le resta asumir el próximo lunes.



