En su primer discurso como presidente ante la Asamblea Legislativa Alberto Fernández dijo que "Los argentinos hemos aprendido así, que las debilidades y las insuficiencias de la democracia solo se resuelven con más democracia." Y fue más allá al convocarnos a "que si alguna vez sienten que me desvío en el compromiso que hoy asumo, salgan a la calle a recordarme lo que estoy haciendo"
Estas debilidades e insuficiencias a que hizo referencia el nuevo primer mandatario son inherentes a estas democracias representativas que muchos sociólogos denominan "de baja intensidad" y que en la práctica circunscriben la participación popular a la elección de sus representantes quienes se independizan de quienes los votan y responden a quienes los incorporaron a las listas de candidatos.
Esta brecha entre representados y representantes se ha puesto de manifiesto en varios países latinoamericanos con multitudinarias movilizaciones populares disconformes con los políticos que evidentemente no los representaban. Más democracia significa básicamente, aunque no solamente, crear canales institucionales de participación ciudadana que reduzcan significativamente esa brecha entre electores y elegidos.
Esta mayor participación popular no debe confundirse con instancias de consultas corporativas de diferentes sectores de la sociedad que demasiadas veces toman decisiones sin la necesaria consulta a sus bases con lo cual se repiten los problemas que se pretenden subsanar. Recordemos aquello que decían nuestros mayores que de buenas intenciones está hecho el camino al infierno.
Se trata de implementar instancias de consultas populares para temas de significativa importancia como por ejemplo la toma de préstamos del FMI o reformas laborales y previsionales que tanto afectan a la vida de los ciudadanos. Debemos reconocer que muchas veces no alcanza con la intervención del Congreso dadas las numerosas experiencias ocurridas en nuestra historia.
Debemos entender que la democracia es el gobierno del pueblo y no de los tecnócratas de turno ni de iluminados que "saben lo que hay que hacer". Se debe hacer lo que la ciudadanía en su conjunto quiere hacer. De eso se trata.
Nos decían que era ineludible el permanente aumento de las tarifas públicas. Sin embargo el nuevo gobernador de nuestra provincia anuló el aumento de la energía eléctrica del 25% que debía regir a partir del 1º de enero demostrando que se trata de una decisión política. Sí, se puede.
El nuevo gobierno ha comenzado la descomunal tarea de reparar los enormes daños inferidos a la mayoría de los habitantes de esta nación. Como muchos dicen les toca remar en un mar de dulce de leche.
Macri deja un esquema tributario más regresivo que el que heredó y que en los cuatro años representó la transferencia de 690.825 millones de pesos de recursos hacia el sector privado más concentrado. Como ha quedado demostrado estos fabulosos "subsidios" a quienes no los necesitan no se traducen en una mejora de la producción y en los niveles de inversión y empleo. Se debe concretar un sistema tributario progresivo cuyo eje central no sea la discusión si más o menos impuestos.
Para que nadie tenga dudas sobre las intenciones del gobierno macrista, en sus últimos días dispuso la reducción de las contribuciones patronales a las empresas de medicina prepaga lo que significa una nueva merma en el financiamiento de la seguridad social y la salud pública. Nos prometieron brotes verdes y nos dejan un brote de sarampión.



