Cada vez se profundiza más la conciencia de la crisis económica en la que dejó a nuestro país el gobierno de Macri. Se conocen más detalles de la circulación de ese dinero extraído de Argentina por asociaciones presidenciales.
El objetivo más importante en este momento es lograr un crecimiento de la economía nacional que permita el mejoramiento del nivel de vida, sobre todo de los más humildes. Para lograrlo se han tomado medidas para controlar los precios, se implementó la tarjeta alimentaria, hay planes de moratoria para las pymes, incremento de mejoras en sueldos y en las jubilaciones más bajas.
Se repite en la historia de nuestro país, que desarrolla un proyecto de gobierno con esencia peronista, el enfrentamiento a la catástrofe producida por la extrema derecha. La situación es tan grave que limita los objetivos a lograr en corto plazo. Los votos argentinos se dirigieron nuevamente a apoyar la construcción de un país independiente y solidario. Los objetivos incluyen un plan de redistribución de ingresos, recaudación impositiva que crezca apoyada sobre aportes de los sectores económicos más poderosos.
Ha surgido esta búsqueda de nuestro pueblo a través de su voto de un cambio esencial de rumbo a pesar del manejo del proyecto liberal difundido por la mayoría de los medios de comunicación. Tenemos una realidad nacional que nos permitió no anular la conciencia colectiva.
Vivimos la profunda resistencia de las madres y abuelas de Plaza de Mayo a la liberación de los asesinos de la dictadura. Hubo movimientos sociales que marcaron durante el gobierno macrista los límites al proyecto reaccionario. Se sostuvieron grupos colectivos de mujeres, ONGs en defensa de los derechos, una reacción colectiva que mostró claramente la esencia antipopular del gobierno que manejó nuestro país hasta diciembre de 2019.



