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» Este artículo corresponde a la Edición del sábado, 15/feb/2020 de La Auténtica Defensa.

Rincón del Tango:
Hoy; Francisco Canaro
Por Raúl berra







Raúl berra


Francisco Canaro

SEUDONIMO: PIRINCHO

Nombre real: Canarazzo Francisco

Violinista, director y compositor, nació en San José de Mayo (San José) Uruguay, (26 de noviembre 1888 - 14 de diciembre 1964).

La suya es una historia densa, desbordante de situaciones preñada de anécdotas, algunas de las cuales asumieron categoría de mitos.

Niño nacido en la mayor pobreza, que no tuvo estudios, su única opción fue el trabajo, cuando con su certero instinto encontró el camino de la música, logró lo que se propuso: éxito y fortuna. Los egoísmos y las mezquindades que como todo ser humano pudo haber abrigado pasaron a segundo plano, su labor y sus ideas fueron ejemplo a seguir. Fue el aglutinante de sus compañeros, pues desde 1918 luchó por los derechos autorales, no reconocidos en esos tiempos, hasta culminar en la creación de la actual Sadaic (Sociedad Argentina de Autores y Compositores de Música) fundada en 1935 y cuyo edificio fue erigido en terrenos adquiridos por Canaro.

Sus comienzos se confunden con los de la historia del tango, tanto que un programa radial de mediado de los 50 acuñó una frase comodín para referirse a cualquier hecho muy antiguo "De cuando Canaro ya tenía orquesta", su fortuna dio pábulo, además a un dicho popular "tiene más plata que Canaro, con el que aludía a la opulencia de alguien, se cuenta que estando Canaro con Gardel en el hipódromo este le pidió 500 pesos (una suma entonces enorme) para apostar, pero advirtiéndole que se olvidara de la deuda "yo soy pobre y vos tenes toda la guita del país", es que al lado de Canaro hasta Gardel era pobre. Canaro fue Pirincho desde el alumbramiento mismo, la partera al tomarlo en sus manos, exclamó al verle tanto pelo y un mechón enhiesto "Parece un Pirincho" aludiendo a un pájaro escrestado común en el Rio de La Plata. La familia llegó pronto a Buenos Aires donde vivieron en casas de inquilinato llamados conventillos en condiciones de extrema pobreza. Antes de cumplir los días años ya voceaba diarios en la calle, luego fue pintor de brocha gorda y se empleó incluso en las obras del Congreso de la Nación.

La música lo atraía. Su primer logro con ella fueron unos tonos que pudo arrancarle a una guitarra, gracias a las enseñanzas de un vecino zapatero, pero lo cautivaba el violín, a falta de dinero para adquirir uno, improvisó su Stradivatius con una lata de aceite y un mango de madera. "El primer tango que saqué de memoria fue El Llorón de autor anónimo", -recordará muchos años después, el estuche me lo fabricó mi vieja, en realidad una funda de género y ya salí a ganar algo de plata en bailes de la vecindad. Su debut oficial ocurrió en Ranchos un pueblo perdido a 100 km de la ciudad de Bs As. Se presentó allí con un trío, cuya actuación en aquel paraje duró poco y por dos razones, una fue que el palquito que sustentaba a los artistas tuvo que ser reforzado con chapas de hierro para guarecerlos de los balazos que solía intercambiar la clientela.

La otra, que Canaro gustaba de las señoritas del local atracción de la cual quiso disuadirlo el dueño del establecimiento refiriéndose que el encargado de las muchachas tenía varias muertes en su haber.

De regreso a casa conoció a un nuevo vecino, el bandoneonista Vicente Greco, el mismo que poco tiempo después impusiera la denominación de Orquesta Típica a los conjuntos tangueros. Canaro reconocería tiempo después lo que influyeron en los conocimientos de Greco corriendo el 1908 ya estaba decidido que el camino de Canaro estaría en el tango. Actúa por entonces en los cafés concert que abundaban en el barrio de La Boca y si nombre comienza a ser reconocido, luego se une a su amigo Greco y en diversas giras van encontrando la prosperidad que anhelaban.

En 1912 comenzó Canaro su trascendental labor de compositor con los tangos "Pinta Brava" y "Matasanos" (sarcasmo por médico). A lo largo de su vida acumuló tal número de obras que hasta hoy se discute cuantas realmente nacieron de su inspiración y de cuántas se apropió a cambio de favores o dinero, pero como sostuvo el estudioso del tema Bruno Cespi, "Con que Canaro haya compuesto solo el 5% de todos los temas que firmó bastaría para considerarlo un grande. En un baile de estudiantes a punto de recibirse fue contratado para presentarse con su conjunto formado al efecto, por primera vez empeñó la batuta su orquesta fue la primera en ingresar en residencias aristocráticas.

Musicalmente sus conjuntos no cultivaron un estilo definido. Canaro prefirió adaptarse a cada momento encontrando siempre la manera de conservar su espacio sin entrar en competencia con otros astros del género, sobre el abultado número de sus grabaciones no hay estimaciones coincidentes las cifras varías entre 3500 y 7000 en 1924, concibió la ocurrencia de incorporar un cantor de orquesta, aunque solo para entonar el estribillo breve tema central de tango dio así inicio a la era de los estribillistas. El primero de los cuales fue Roberto Díaz. Varios años antes Canaro había incorporado el contrabajo a la orquesta de tango eligiendo para ese menester al morocho Leopoldo Thompson, en 1921 para animar los carnavales en el ya desaparecido Teatro Opera de Buenos Aires, formó una orquesta de 32 músicos masa orquestal desconocida por el tango hasta ese momento.

En 1925 marchó a Paris donde el tango hacía furor ya estaban allí, entre otros Manuel Pizarro y sus hermanos, cada uno con una orquesta diferente. Canaro hizo lo propio con sus hermanos había llevado consigo a sus estribillistas Agustín Irusta y Roberto Fugazot, dúo al que unió con el pianista Lucio Demare, el trío triunfaría en España y otros países de Europa por más de diez años. Cuando regresó al país tras dos años de ausencia, buenas orquestas concitaban la presencia del público, sagazmente Canaro emprendió una extensa gira por el interior del país, para hacerse conocer en todos los rincones, luego a media que la radiofonía cobraba auge la utilizó a fondo hasta convertise en la mayor estrella del éter, aunque otros músicos habían evolucionado y desarrollado estilos personales, el apellido Canaro era conocido por todos.

El teatro musical no fue su gran creación pero todas las revistas que produjo fueron exitosas, se valía de mínimos argumentos como pretexto para presentar sus números musicales, sus cantores eran galanes ya algunos tangos los modificaba para convertirlos en sinfónicos, utilizándolos como oberturas intermezzi acompañados por la orquesta desde el pozo, exhumaba antiguos tangos, rebautizándolos y les volvía a cambiar el nombre si se les agregaba letra y así su tango sinfónico "Pájaro Azul" provenía de su anterior "Nueve puntos", "Halcon Negro de 1932 era previamente "La Llamada" y ya con letra pasó a ser "Rosa de Amor". Trató asimismo de imponer un nuevo ritmo, el tangón que no resultó algunas de sus composiciones exitosas fueron: "El Chamuyo", "El Pollito", "Charamusca", "Mano Brava", "Nobleza de Arrabal", "La Tablada", "Destellos", "El Opio", "Sentimiento gaucho", "La última copa", "Madreselva", "Déjame no quiero verte más", "Envidia", "Se dice de mí", "La Brisa" y "El Tigre Millán". En 1956, publicó memorias, tituladas Mis 50 años con el tango, abundantes en adjetivaciones.

Un extraño mal la enfermedad de Paget lo condujo a la muerte el 14 de noviembre de 1964, su fortuna fue repartida en partes iguales entre su esposa legal, La Francesa, por un lado y las hijas nacidas de sus amores con una muchacha del coro de una de rus revistas por el otro.


Datos extraídos de Todo Tango


 
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