El 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer, no es un día de festejo, sino la recordación de más de cien mujeres muertas que se encontraban en condiciones laborales de semiesclavitud. Hoy todavía muchas mujeres que viven humilladas por sus parejas, y son asesinadas por ellos.
La ruta crítica es un proceso que se emprende por las mujeres que sufren maltrato en su vida familiar, y empieza tomando decisiones para terminar con esta situación.
Hay que empezar por buscar reconfortarse en grupos, o personas amigas, no bajar los brazos, acudir manteniendo la esperanza de que alguien va a brindar respuesta logra que pueda tomar la primera decisión fundamental: ROMPER EL SILENCIO. De esa forma, después es posible que vaya tomando decisiones, buscando parte de las respuestas en el entorno social, en la justicia y en lo político; logra continuar con la salida de ese hogar peligroso cuando tiene dónde alojarse, sea con un conocido o en uno de los hogares de tránsito, que brindan recursos unos días, mientras tras su denuncia, la Justicia toma medidas de protección, alejándolo del hogar al agresor, ordenando entregar alimentos, etc.
La policía y el juez de familia están para la prevención de nuevos hechos violentos. Los servicios de apoyo a la mujer tienen que funcionar con un procedimiento, con un protocolo, con personal formado, con un curso de acciones. Antes ha sido algo común que la mujer fuera revictimizada por los funcionarios. A pesar de la especialización de los Servicios en las zonas más modernizadas, todavía puede escucharse:…"Las mujeres solicitan ayuda a la policía y ellos dicen que no se meten porque ese es problema de parejas"…
Al SALIR DEL CIRCULO DE VIOLENCIA se acude a un Servicio, que puede ser estatal, o una Asociación de Ayuda, benéfica o religiosa, y es escuchada, puede encontrar quienes la acompañan, escuchar y ser escuchada; logra cuidar su salud psíquica y física, y va notando su fortalecimiento empezando a percibir de forma distinta las situaciones, recuperándose de a poco de la confusión y la angustia.
La Ley Micaela exige la formación de los cuerpos especializados para que intervengan con tratamientos específicos para el trauma que sufren. En Latinoamérica hay muchos estudios publicados, con la conclusión de que no bastan buena intención o humanismo en los que prestan servicios a mujeres víctimas de maltrato, sino que deben seguir un protocolo funcional a la recuperación, y estar interconectados en redes tanto Servicios nacionales como municipales, como ahora dispone nuestra Ley 26.485.
ROMPER EL SILENCIO es la llave que abre el camino de sus vidas.
Es una cuestión de salud pública. Todos quienes llegamos a conocer de situaciones de violencia intrafamiliar, las tenemos que acompañar en su lucha. Las integrantes de Comisión de Genero UV Calixto Dellepiane dan su mensaje de fuerza para todas las mujeres que pasan estos momentos difíciles.
Rosa N. Funes Mediadora - Abogada. Concejal.



