Este domingo 15 de Agosto recibiremos al Lama Geshe Nagwang Sherap ,reconocido a nivel internacional ,quien brindara dos de sus conferencias en el salón del Centro Cultura Oriente sito en la calle Moreno 188, Es la segunda oportunidad que el lama visita nuestra ciudad ,recordándole al lector que en la primer visita fue declarado de interés Municipal por el HCD, por la importancia de este evento a nivel cultural y filosófico .
Para aquellos que escucharon las palabras del Lama y su interesante conferencia, tendrán la oportunidad de poder volver a deleitarse con la gran sabiduría y humildad que caracteriza a este Maestro espiritual , el domingo 15 de agosto comenzando a las 14:00hs con dos conferencias de mas de dos horas y media cada una .Una experiencia única e ¨inolvidable¨ para los entendidos y aquellos adeptos a la filosofía de oriente.
A continuación algunas de sus palabras:
Entender la naturaleza y el funcionamiento de la mente es de suprema importancia en nuestras vidas. La felicidad y el sufrimiento que experimentamos, incluso las experiencias externas con las que nos topamos en la vida es el reflejo de la mente misma. Por ello, entender la verdadera naturaleza y función de la
Mente es fundamental para nosotros Tendemos a buscar la felicidad y las causas del sufrimiento en el mundo exterior o en otras personas y lo que necesitamos entender es que lo que llamamos felicidad o infelicidad no surge realmente de las cosas, personas, acontecimientos y fenómenos que confrontamos, sino de las interpretaciones y modificaciones que la mente hace de ellos. A cada cosa a la que le damos un nombre, a todo lo que experimentamos, le adjudicamos un valor: bueno o malo. Y, si lo analizamos, nos daremos cuenta de que el mundo en sí no refleja realmente la cualidad de bueno o malo. Por ejemplo, Usualmente disfrutamos de una comida deliciosa, pero si nos encontramos de mal humor o tristes, esa comida no nos va a parecer tan deliciosa. De igual manera, si estamos de muy buen humor o tenemos hambre, consideraremos deliciosas, incluso, comidas que jamás nos hubiesen gustado en otras circunstancias y que, por lo general, no nos gustan. Las cosas que nos parecen deliciosas o no, buenas o malas, no lo son en sí mismas, sino que nuestra apreciación dependerá de la manera con la cual nuestra mente las califica; es en nuestra mente donde lo consideramos bueno o malo. Desde el comienzo mismo de nuestra vida hasta que dejamos esta existencia, nuestra poderosa mente ha estado trabajando tanto en lo negativo como en lo positivo. Mientras estamos bajo el poder positivo de la mente, más disfrutamos de la vida y somos felices. Si por el contrario, nos encontramos bajo la influencia del poder negativo de la mente, más estamos sufriendo. De allí la necesidad de comprender lo que ocurre en nuestra mente y observarla momento a momento. Para ilustrar este punto, he aquí un ejemplo: Por lo general, muchas filosofías, incluyendo el Budismo, afirman que el universo en que vivimos es algo parecido a un sueño, que no existe ni como tal ni como lo percibimos. Sin embargo podríamos acotar que las montañas son muy concretas, pero aún así podría ser como en un sueño, que no es real, que no es verdadero. Examinemos el sueño en sí: Para el individuo que sueña -el soñador-, todo lo que ve o siente durante ese sueño forma parte de dicho sueño; en la habitación en donde está durmiendo y soñando entran océanos y montañas; la habitación en sí es demasiado pequeña para contenerlos, sin embargo allí están y así lo experimenta. Cuando despierta, lo que experimentó durante el sueño ya no se encuentra allí, con él. De igual manera, lo que experimenta ahora, en este preciso momento, a saber: la casa, la montaña, la calle, los automóviles... cuando duerme ya no existen. En el curso de toda nuestra vida oscilamos de la conciencia de vigilia a la del sueño (con o sin ensueño). Lo que experimentamos durante la vigilia no está cuando soñamos, y lo que soñamos no está cuando estamos
despiertos. Todos los fenómenos del universo que experimentamos son sencillamente apariencias para la mente. Por lo tanto, si todo es apariencia para la mente, hay que seleccionar sólo las apariencias buenas y correctas y no dejar que aflore lo impuro y negativo que va a producirnos sufrimiento. Para algunas personas esto puede ser difícil de entender, porque pareciera que no tenemos manera de elegir lo que aflora a nuestra mente. Sin embargo, si analizamos esta premisa a fondo veremos, una vez más, que no es cierta. Por eso, cuando decidimos pensar específicamente en un amigo o en un evento, esto llega a nuestra mente: podemos escoger. Los interesados en recibir mas de sus palabras dejar mensaje en E-Mail culturaoriente@yahoo.com.ar o consultas@culturaoriente.com.ar. O personalmente . Gracias .



