Finalmente se concretó el primer lockout patronal contra el gobierno y que fue convocado por la incorregible Mesa de Enlace que como les sucede a estas entidades altamente ideologizadas a las que sólo les importa sus intereses sectoriales no toman debida nota de que los contextos cambian.
Fogoneados por los grandes medios de comunicación y por productores que hoy militan en la oposición más cerril soñaron con que las condiciones actuales son similares a las existentes en 2008 cuando lograron torcerle el brazo al gobierno de entonces y fundamentalmente la adhesión de un sector importante de la ciudadanía.
La realidad muestra que la suba de las retenciones dispuesta por el gobierno del Frente de Todos afecta sólo al 26% de los productores de soja que producen más de mil toneladas y que representan el 76% del total producido dada la gran concentración existente. Para el resto que son la gran mayoría y para quienes se dedican a otros cultivos las retenciones no se aumentan y en muchos casos se reducen. Además, esta segmentación es la que los productores reclamaban para favorecer a las economías regionales fuertemente golpeadas durante el período macrista al igual que los pequeños y medianos productores.
Esto explica la baja adhesión que la medida consiguió pese a los piquetes que trataban de impedir la libre circulación de los camiones con cereales rumbo al puerto de Rosario.
Esta vez los pequeños y medianos productores no se dejaron arriar como otrora, esto dió lugar a fuertes enfrentamientos en la Federación Agraria cuyo presidente Carlos Achetoni adhirió en forma inconsulta a la medida. Ante el cuestionamiento de sus bases declaró a los medios el disparate de que la protesta no era contra del gobierno sino contra del FMI, algo que ni él mismo se cree.
Como escribió alguna vez Carlos Marx en su libro "18 de brumario de Luis Bonaparte", "La historia ocurre dos veces: la primera vez como una gran tragedia y la segunda como una miserable farsa."
Lo cierto es que una vez más queda demostrado que quienes han sido los grandes ganadores de las políticas neoliberales de Cambiemos y han concentrado una enorme cantidad de riqueza a costa del empobrecimiento de la gran mayoría no están dispuestos a resignar en lo más mínimo para contribuir a paliar los perniciosos efectos de esas políticas y nos quieren hacer creer que el negocio de la soja sólo depende de las retenciones.
En realidad su rentabilidad depende también de otros factores que les siguen siendo favorables. El precio internacional de la tonelada de soja que si bien ha bajado está cien dólares por encima del de 2002 y el dólar está a un nivel competitivo. A esto habría que agregar que se han quedado con las tierras más fértiles de la Argentina que son las de mejores rendimientos del planeta.
Esta insolidaridad social también se pone de manifiesto en el comportamiento de los grupos que prácticamente monopolizan los principales productos de la canasta básica de alimentos cuyos pecios suben muy por encima del promedio general y afecta principalmente a los sectores más empobrecidos de la población. Tengamos en cuenta que según datos oficiales hay en nuestra Argentina 75 mil niños con desnutrición crónica.
Pese a esta desgarrante situación estos grupos concentrados se quieren apropiar del enorme esfuerzo económico que significa la imprescindible ayuda a quienes pasan hambre
Con este panorama en que los más ricos que reclaman diálogo y consenso y luego continúan con sus prácticas predatorias resulta imposible llevar a cabo un pacto social exitoso. Evidentemente son incorregibles y dejan a las claras que mientras la gran mayoría le teme al fracaso del gobierno, a esta minoría le aterra su éxito y está dispuesta a hacer hasta lo imposible para evitarlo.



