Mercados colapsan por un shock transitorio que puede revelar inconsistencias en las cadenas de pagos. En medio de esta tensión Rusia puja con Arabia Saudita y el petróleo llega a valores mínimos. Difícil ver una coordinación que sería adecuada a escala global.
El número de casos con corona-virus fuera de China aumentó 13 veces y la cantidad de países afectados se triplicó en las últimas dos semanas. Por eso el miércoles, la Organización Mundial de la Salud caracterizó al virus como pandemia, apelando a su expansión mundial y a que los gobiernos tomen medidas de emergencia. Si bien en dos de los cuatro países notoriamente, la OMS espera un incremento de infecciones y muertes en otros países: 114 tienen casos confirmados, hasta el 11 de marzo. En Argentina, el presidente Fernández declaró la emergencia sanitaria el jueves.
Fue una semana negra también en los mercados financieros, que lejos están de coincidir con la imagen de su creación: contrarrestrar los efectos de las crisis económicas en lugar de amplificarlos. Según especialistas, se trata de un shock transitorio pero las pérdidas registradas no se veían desde la crisis subprime de 2008. Los papeles más golpeados fueron las deudas corporativas: con caídas del 28% y hasta 40% en el último mes. El viernes hubo un breve repunte en Wall Street tras la decisión de Trump de ampliar el presupuesto para combatir la epidemia. Por el contrario, la caída del precio del petróleo no reúne decisiones unánimes, y suma volatilidad a los mercados.
Dos tercios de los bonos corporativos cayeron a la categoría "BBB" (previa al nivel tóxico) en la bolsa de Estados Unidos. Y un 40% en las bolsas fuera de América, según informaron los principales medios de prensa norteamericanos: Financial Times y The Economist.
Esa situación fomenta travesuras contables y alimenta una mayor desconfianza. Por otro lado, la caída de las acciones genera dificultades para que las empresas puedan refinanciar sus deudas de 2019; el cierre de oficinas y las cuarentenas conllevan pérdidas adicionales. Se trata de una crisis de liquidez en la cual surgen dudas sobre la capacidad de los bancos privados y aseguradoras para solventar ese entramado. Así funciona el mercado: desde que se produjo el virus, el costo de asegurar deuda contra el incumplimiento de pago ha aumentado.
El índice CDX, que refleja el costo de los credit default swaps para deuda con grado de inversión, está en su nivel más alto desde 2016. Lo mismo, el riesgo país de Argentina rebotó en los últimos días hasta un nuevo techo de 3.111 puntos básicos. Los demás papeles también retrocedieron: derivados, bonos soberanos.
Otra vez la política jugará un rol decisivo. En Wall Street el 7% de las compañías son hoteles y aerolíneas directamente afectadas por el virus. Otras 8% son firmas vinculadas al precio del petróleo. La decisión de condonar impuestos para comprometer menos la liquidez o la presión a bancos para que sean tolerables con las deudas es política.
Un grupo económico chino que controla líneas aéreas ya fue rescatado por el Estado. La FED confirmó la inyección de USD 1,5 billones al sistema para garantizar la liquidez. Los bancos norteamericanos están menos comprometidos que los europeos (con ganancias insignificantes dadas las bajas tasas de interés) aunque su exposición a títulos "BBB" aún no ha sido calibrada. Europea fue declarada centro de la pandemia.
En cuanto a la caída del precio del petróleo, que lo ubica en la mitad de su valor en enero, comenzó cuando Rusia se negó a recortar la producción en reunión de la OPEP en Viena el 6 de marzo. Arabia Saudita, el líder de facto de la OPEP, respondió con descuentos a compradores y una promesa cumplida de bombear más crudo. Rusia respondió que seguiría los mismos pasos y el precio del crudo Brent cayó USD 34 por barril el 9 de marzo: su mayor caída en un día en 30 años. Arabia Saudita volvió a subir la apuesta el 11 de marzo. Una guerra en contexto de caída de la demanda es insólita.
En los últimos años, Rusia ha incumplido los términos de sus acuerdos con la OPEP irritada por el desplazamiento de los frackers estadounidenses. El país americano avanzó con sanciones para retrasar la construcción del gasoducto ruso en Europa (el Nord Stream 2) y por su vinculación con Venezuela.
Algunas cifras: Aumentar la oferta en un momento de caída de la demanda mundial de petróleo llevará al precio Brent debajo de USD 30 en el segundo trimestre, estimó el City Group. Los precios de equilibrio en los estados americanos productores de shale gas oscilan entre USD 23 y USD 75 por barril, según la Reserva Federal de Dallas. Compañías como ExxonMobil tendrían los balances para hacer frente al petróleo barato. En Rusia dicen tener reservas para costear una eventual caída del Rublo: el ministro de finanzas sostuvo que el país tiene suficientes divisas para soportar una década de precios que oscilen entre USD 25 y USD 30. En tanto, el presupuesto del reino de Arabia Saudita requiere un precio del petróleo de más de USD 80, estima el FMI.



