InicioFarmacias#DifusiónArchivoBúsquedaSesiones HCD
  Ir a la edicion del dia
MEDIO DIGITAL DE CAMPANA
BUENOS AIRES, ARGENTINA
viernes, 05/jun/2026 - 07:44
 
Política y EconomíaInfo GeneralPolicialesEspectáculosDeportesNacionales
Twitter Facebook Instagram
» Este artículo corresponde a la Edición del domingo, 15/mar/2020 de La Auténtica Defensa.

Opinión:
Urbanismo y Pandemias
Por Arq. Jorge Bader




Jorge Bader

Hacia fines del siglo XVI en Londres la provisión de agua dependía de pozos relativamente poco profundos y que en general se ubicaban en las vertientes de las cuencas tributarias del Támesis.

Prácticamente toda la vida se estructuraba en función del río y, precisamente el río, era el depositario natural de todas las aguas servidas. Gran parte de estas aguas corrían por la calle en alcantarillas en muchos casos abiertas, como acequias, o con alguna reja en algunos lugares. Discurrían por el centro de la calle torrentes de agua servida, que prácticamente estaban al alcance de la mano. Muchas urbanizaciones no tenían siquiera servicios sanitarios propios.

Un ejemplo bastante significativo fue el de las casas baratas, un emprendimiento urbanístico de casas económicas para población obrera en pleno auge de la época de migraciones rurales a la ciudad con motivo de la industrialización creciente y en esas casas baratas la inexistencia de locales sanitarios hacía que la gente arrojara con baldes directamente sus necesidades a la calle. Es bastante conocida la anécdota de la expresión "agua va" que era el grito que proferían las personas al momento de arrojar los líquidos para anticiparle a los ocasionales transeúntes la contingencia, y prevenirlo para que tomara sus recaudos guareciéndose.

Esto daba lugar a un montón de circunstancias muy particulares, de hecho, la autoridad del agua tenía que ejercía un control muy estricto de carácter policial para que la poca agua potable que se conseguía se destinara a la población acaudalada que podía pagarla o a los productores de cerveza. El resto de la población era abastecido por los aguadores, un oficio similar a la distribución actual de agua envasada, pero transportada en carros a granel.

Esta situación generó un desequilibrio sanitario gravísimo que dio origen a una saturación del Río Támesis que finalmente se fue transformando en una gran cloaca a cielo abierto.

Otro aspecto a considerar, tiene que ver con el hecho que resultaba muy complejo el desagote de los innumerables pozos negros, cuyo costo de mantenimiento no podía ser absorbido por gran parte de la población, con lo cual también, aun teniendo este servicio, las aguas resi-duales se volcaban igualmente a la calle. Sumado a esto la falta de coherencia y coordinación entre los pozos absorbentes y la toma de agua, hacían que gran parte de las aguas de consumo terminaran contaminadas. A partir de esta circunstancia proliferaban los vectores biológicos y todo tipo de enfermedades derivadas de esta cuestión sanitaria.

Hacia el año 1800 en un verano inusualmente cálido para Londres se produjo un fenómeno de saturación y la putrefacción generó un olor insoportable. Se lo conoce históricamente como "El gran Hedor". En esa época los oficios derivados de esta falta de saneamiento habían generado una clase social sumergida dedicada a la limpieza de alcantarillas, la remoción de los lodos residuales, la limpieza de los residuos sólidos humanos que viajaban por la calle y se estancaban en las esquinas, y por otro lado, también como consecuencia de esta situación, la ciudad estaba saturada de ratas, que colaboraban en la trasmisión de enfermedades.

Múltiples fenómenos concomitantes derivaron en una epidemia de cólera. Más allá de lo anecdótico está crisis que dejó un altísimo saldo de mortalidad fue el detonante para que se diera inicio al primer esfuerzo organizado de planificación urbanística, sanitaria y ambiental, liderada en lo sanitario por el ingeniero Bazalgette quien diseñó una red de desagües enterrados, sobredimensionó las alcantarillas hasta un límite tal que fue cuestionado y criticado en su tiempo, y reivindicado en la actualidad ya que aún se encuentran operativas las aquellas canalizaciones.

Similar situación sanitaria se vivió en París, a orillas del Sena y para los mismos años. El cólera fue una de las pandemias que movilizó a los gobernantes a repensar la planificación. Napoleón III encargó a Georges Eugene Haussman la planificación de una nueva ciudad que favoreciera el tránsito, la ventilación, y la mejor calidad sanitaria.

Ya lo he referido muchas veces, casi como mi ejemplo de cabecera. Lo interesante es que derivado de esta situación muchas ciudades europeas empezaron a generar planes urbanísticos a imagen y semejanza de estos dos líderes del urbanismo moderno. Viena, Florencia, Bruselas, Moscú entre otras, son un ejemplo de esta ola reformadora.

Las pandemias históricas de la época que relato, tuvieron su origen en el hacinamiento, la falta de obras sanitarias, y la conducta poco higiénica de la población, en parte por la cuestión cultural y en parte por la insuficiencia de recursos. Cualquier semejanza con ciertos ejemplos actuales es pura coincidencia…quizás.

Como corolario, las crisis sanitarias históricamente proyectaron hacia adelante las decisiones urbanísticas. Es muy probable que esta situación que nos toca vivir, tal como sucedió en la historia, deje como saldo fuertes reformas sanitarias en China, cambios de hábitos en la relación con la comercialización de animales en mercados primitivos, un cambio de conducta en las cuestiones sociales de relación, y algunas reformas importantes en la calidad de los servicios urbanos en el mundo globalizado, ya que muchas de las pautas a considerar en la prevención de las pandemias, tiene su relación directa con la higiene urbana además de la conducta personal.


Arq. Jorge Bader - Matrícula CAPBA 4015


 
P U B L I C I D A D






Av. Ing. Rocca 161 (2804) Campana - Provincia de Buenos Aires
Tel: 03489-290721 - E-mail: info@laautenticadefensa.com.ar
WhatsApp: +54 9 3489 488321.-