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» Este artículo corresponde a la Edición del domingo, 25/jul/2004 de La Auténtica Defensa.

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El artículo de hoy tratará sobre una raza que posee una característica única y que logró consolidarse como la raza preferida de Sigmund Freud: Chow Chow.

Esa particularidad que mencionamos es el color negro azulado que presenta su lengua, la que hace que muchos afirmen que entre los antepasados de estos perros se encuentre el oso. Ésta no es la única rareza que presenta la raza, también nos encontramos con prolongaciones importantes de los huesos laterales del cráneo, miembros posteriores rectos y temperatura interna ligeramente superior a la normal (39 grados C), lo que hace que se llegue a pensar a la raza Chow Chow como una rama particular de la especie canina.

Al rastrear los orígenes e historia comenzamos a conocer las muchas teorías e hipótesis que intentan explicar cómo surgió la raza, entre éstas, la que más se defiende actualmente es aquella que manifiesta que los orígenes del Chow se remontan a 12 millones de años atrás, durante el período del Mioceno. De esta era data el simicyon, mezcla de lobo y oso pequeño quien, al trasladarse hacia la zona de Siberia y noroeste de Mongolia, se cruza con perros locales ayudando al surgimiento de los antepasados de la raza que hoy conocemos.

En esa época, la zona comprendida entre los montes fronterizos del Sikhot Alin, el gran río Amur y el mar, en el extremo oriental de Siberia, estuvo poblada en el Neolítico por los Aínos, quienes utilizaban a los antepasados del Chow en la caza, la pesca y la tracción de trineos. Ellos fueron los que habrían preservado de esta manera la existencia de una especie parecida a la canina.

Con el correr del tiempo, y ya consolidados como raza, estos animales se encontraban en China convertidos en un capricho de los emperadores. Se conocen registros que revelan que ya en el año 1122 a.C. existían perros Chow en las cortes. Estos perros eran muy queridos, se los alimentaba con manjares preparados con el mejor arroz y la mejor carne, dormían sobre finas alfombras y hasta lograron recibir títulos nobiliarios.

Los años transcurrieron y la historia se volvió cruda para esta raza, con el fin de la Dinastía Tang, la pobreza se apoderó de China y los perros Chow perdieron todos sus privilegios. La raza comenzó a ser criada en granjas, a la manera de la cría de pollos, concluyendo sus días en las cocinas del pueblo. Su pelaje también tenía su utilidad, con él se fabricaban mantas consideradas muy especiales. Estas prácticas nada felices tuvieron su fin felizmente en el año 1928, cuando se dictó una ley en Pekín que prohibía la comercialización e ingesta de carne canina y el empleo de este perro como proveedor de piel.

El Chow Chow ingresó en Europa por el año 1880, gracias a un embarjador inglés en Pekín que le obsequió una pareja de esta raza al Príncipe de Gales. Por sus encantos, la raza se difundió rápidamente en Inglaterra donde comenzó la cría local y se produjeron muchas nuevas importaciones.

Existen quienes afirman que la raza ya había ingresado a ese país en el año 1760 aproximadamente, y que esos ejemplares eran exhibidos en el zoológico de Sadly.

La raza fue reconocida oficialmente por el Kennel Club inglés en 1884 y por el American Kennel Club en 1903.

El Club del Chow Chow se formó en Inglaterra en 1895, donde hoy existen unos seiscientos miembros inscritos en el Club Oficial de Criadores.

Inglaterra ha sido de gran importancia para el desarrollo de la raza y es por ello que en el estándar de la misma se aclara que, si bien el país de origen es China, el Patronato es Inglés.

El comportamiento de la raza también es muy particular. Por lo general, el Chow es un perro de un solo dueño, que si bien es sumamente independiente, es bastante cariñoso. Son perros que harán tal o cual cosa cuando tengan ganas de hacerlo y no por las indicaciones que pueda darle su dueño. La capacidad de afecto es muy profunda y real en esta raza, aunque apenas la manifieste ocultándola tras una falsa indiferencia. El Chow es muy tranquilo, pero también es capaz de reacciones muy vivas cuando lo considere necesario, aunque no se lo considere agresivo, puede mostrarse desconfiado ante la presencia de algún extraño que no sea de su agrado.

Aquel que desee incorporar uno de estos perros a su familia deberá tener presente que el Chow no dará grandes manifestaciones de alegría ni será un perro demostrativo.

El Chow Chow es un perro leal.

La altura a la cruz de los ejemplares de esta raza, en los machos, se encuentra entre los 48 y 56 cm.; y en la hembras entre los 46 y 51 cm.

El peso puede estimarse entre los 25 y 30 kilos.

Si desean contactarse con nosotros pueden escribir a nuestra dirección de correo electrónico: zooterapia@argetina.com ó a los teléfonos: 424924 - 154 57657 ó 420939.


 
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