Hay unos estúpidos de afuera exigiendo los mismos derechos de los cuales se burlaron, y varios tipos de estúpidos de adentro que son esos del "no pasa nada". Ahora reaparecen mutados nuevos estúpidos, digamos, revisionistas, quienes apoyados en la teoría de "la culpa es del otro", ya comenzaron a avivar de la grieta con la chicana política.
Estos estúpidos que se creen inteligentes y son sólo contestatarios de la hoy ya falsa agenda política que marcó el pasado del rechazo reciente. A esta altura, es claro que nada cambiará nada, son sólo sordos desoyendo, además, a un Presidente que está apostando todo a batallar la guerra juntos.
Alberto Fernández nos dice: "Hoy somos del único partido existente que se llama Argentina". Y después estamos el resto de estúpidos que, sin ser demasiado inteligentes, si somos millones de responsables quienes ante la incierta realidad actual priorizamos la paz y la convivencia.
Cuando llegue el momento oportuno, que espero sea pronto, se verá como quedó todo y qué haremos para surgir. El narcisimo criollo, la estupidez electoral y sus malas secuelas hoy forman parte de un pasado muy reciente que ya no regresará jamás. Superada esta crisis, debería nacer una Argentina diferente, con otros valores, que aún no sabemos cómo será. ¿Y si, finalmente, maduramos?



