¿Qué cómo aprendí a vivir, y cuándo aprendí a querer?
¿Qué cómo aprendí a sufrir? ¿Cuándo? ¿Cómo? No lo sé.
Aprendí a mirar las estrellas, alumbrando los sueños con ellas.
Aprendí a mirar los colores del viento y a sentir el sabor del silencio.
Aprendí a encender ilusiones y a escuchar hablar los corazones, con palabras calladas y con matices de mil sensaciones.
Cuando un día el dolor tomó mi mano, conocí de frente a la tristeza que al sentir el amor y su grandeza, con la pena y el llanto se marcharon.
La soledad, querida compañera, la que con tanto miedo rechazaba, me mostró la paz y la armonía de los momentos que con ella estaba.
Hoy, con esto, comprendí el sentido de la vida; conviviendo el amor con la desdicha; puedo sentir la alegría y la tristeza y, con ello, conociendo lo breve de la vida.
Aprendí el valor de la paciencia, a calmar los vientos de mi ira, a llenar con mares de esperanza las zonas más oscuras de mi vida.
Es así que, paradójicamente, con el covid19 aprendí a vivir.
Por Claudio Valerio // © Valerius // valerius@fibertel.com.ar



