En 1982, el Nene debió cumplir el servicio militar. "Gracias a un compañero que me recomendó, lo hice en Mercedes. Fue un alivio, porque me había tocado arriba del 900 y era un número con el que me hubiese correspondido ir al Sur", recordó recientemente.
Ayer se conmemoró el Día del Veterano y de los caídos en la Guerra de Malvinas en el marco del 38º aniversario del inicio del conflicto bélico con Gran Bretaña. Un hecho que ha dejado profundas heridas y dolores en nuestra sociedad y que también frustró incontables historias de vida. De ello, en algún punto, se salvó José Horacio Basualdo, el futbolista más trascendente que ha dado Campana en su historia.
Nacido el 20 de junio de 1963, "el Nene" comenzó a surgir en el Baby del Club Plaza Italia con la Escuela 16, creció en Naranja Juniors y en abril de 1981 llegó a Villa Dálmine. Su debut en la Primera del Violeta fue el 15 de diciembre de ese año, en una jornada inolvidablemente triste: el desempate por el descenso a la Primera C frente a El Porvenir que el elenco de Gerli ganó 4-3 en los penales.
Al año siguiente, el servicio militar y la Guerra de Malvinas cubrirían de incertidumbre su futuro como jugador. De hecho, no pudo participar del campeonato de Primera C de 1982 que Villa Dálmine conquistó en la última fecha con la goleada 5-1 como visitante sobre Luján, superando así por dos puntos a su archirrival, Defensores Unidos de Zárate.
"En el 82 me tocó el servicio militar, en el año de Malvinas. Gracias a un compañero que me recomendó, lo hice en Mercedes. Fue un alivio, porque me había tocado arriba del 900 y era un número con el que me hubiese correspondido ir al Sur, seguro como grupo de apoyo", recordó recientemente Basualdo en una nota que le brindó a Infobae. "Seguí jugando al fútbol en la liga de la ciudad, pero atento a lo que pudiera pasar en las islas", agregó.
En 1983 regresó al plantel Violeta, aunque recién volvió a jugar oficialmente en la 10ª fecha (empate 2-2 con Atlanta como visitante). Lentamente, esa campaña se fue ganando su lugar en el equipo, que finalmente terminó descendiendo nuevamente a la Primera C. La revancha le llegaría en 1984, siendo parte fundamental del equipo que logró retornar a la Primera B tras aquella final del Octogonal frente a Defensa y Justicia. "Creo que allí se inició realmente mi camino como profesional", le aseguró a Infobae.
Posteriormente, "el Nene" disputó aquel recordado campeonato 1985 de la Primera B (aquella temporada en la que Villa Dálmine venció, entre otros, a Racing Club) y comenzó a generar atención por su despliegue y su buen juego. Incluso se ganó el seguimiento e Carlos Salvador Bilardo, DT de la Selección Argentina, quien empezó a tenerlo en cuenta y hasta visitó Mitre y Puccini para observarlo en primera persona.
El resto es historia conocida: en 1987 pasó a Mandiyú de Corrientes, equipo con el que logró el ascenso a la Primera A; en 1988 llegaría su primera convocatoria a la Selección Argentina; en 1989 fue transferido al Sttutgart de Alemania y disputó su primera Copa América; y en 1990 sería titular en los siete partidos de Argentina en el subcampeonato logrado en el Mundial de Italia.
Posteriormente regresaría al país para jugar en Racing, aunque los mayores éxitos los conseguiría en Vélez Sarsfield y Boca Juniors, equipos con los que conquistaría tanto la Copa Libertadores como la Copa Intercontinental, siempre bajo la tutela de Carlos Bianchi. En el medio integró el plantel argentino campeón de la Copa América 1993 y también participó del Mundial de Estados Unidos 1994.
La temporada final de su carrera comenzó a transitarla en 2002, cuando construyó aquel recordado Villa Dálmine de "Los Magníficos", justamente 20 años después de la Guerra de Malvinas que bien pudo haber cambiado su vida para siempre.
OCHO AÑOS DESPUÉS DE HABER REALIZADO EL SERVICIO MILITAR EN PLENO CONFLICTO BÉLICO, “EL NENE" BASUALDO DISPUTÓ EL MUNDIAL DE ITALIA 1990.



