Casi todos los días podemos comprobar que las enseñanzas del gurú ecuatoriano Jaime Durán Barba han calado hondo en muchos de los hoy opositores quienes las están llevando a la práctica sin preocuparles demasiado las consecuencias que para nuestro país y el mundo está provocando esta pandemia desatada por un virus que la ciencia ha bautizado como SARS-CoV-2 y que generalmente conocemos por el nombre de su familia: coronavirus.
Recordemos que Durán Barba sostenía maquiavélicamente que para lograr los fines buscados cualquier medio debe usarse dejando de lado las cuestiones morales o éticas y sin importar si es o no verdad siempre y cuando sea creíble.
En ese sentido no debe sorprendernos la campaña por la decisión de algunos jueces de que algunos presos hacinados en las cárceles se beneficien con la prisión domiciliaria con su correspondiente tobillera electrónica que permite un seguimiento permanente del lugar en que se encuentra.
Esta situación que tiene su origen en la comprobación que en todo el mundo las cárceles son un importantísimo foco de infección que se propaga en el resto de la sociedad por la cantidad de personas que entran y salen a diario de los penales, ya sea por ser que trabajen allí o sean proveedores.
A partir de que algunos magistrados concedieron la prisión domiciliaria a quienes no debían, la oposición y la prensa canalla presentan la limitadísima excarcelación como una masiva liberación de presos que ponen en peligro la seguridad de la población y que sería, al decir del autoproclamado periodista Luis Majul, un plan del gobierno que aprovechando la pandemia logra aumentar su militancia porque se sabe que los presos y sus familias son todos kirchneristas. Aunque usted lector no lo crea eso dijo Majul.
Siguiendo el razonamiento de Majul podemos inferir que los presos K abundan en todos los países del planeta porque en todos se han liberado a muchísimos más que en el nuestro. Incluso en Estados Unidos han sido excarcelados más de 1.700 presos. Parece que el liderazgo de Cristina es mundial y se está propagando aun en Norteamérica. ¡Será por eso que Mauricio Macri dice que el populismo es peor que el coronavirus?
Si duda quien se subió al podio del delirio ha sido la senadora provincial por la cuarta sección electoral de Juntos por el Cambio Felicitas Beccar Varela que denunció que el gobierno tiene un plan para liberar a los presos para formar "patrullas que amenacen a jueces y expropien el capital" y agregó que el coronavirus es utilizado como excusa para "fundir a las empresas" para luego estatizarlas. Gran preocupación debe provocarnos el saber que esta señora ocupe una banca en el senado de nuestra provincia donde llegó a través de los votos de la gente. Roguemos para que sea el único caso.
Lo cierto es que los que deciden quienes se quedan adentro y quienes salen son los jueces y en la gran mayoría de los casos corresponden al ámbito de las provincias y que en la nuestra los actuales magistrados fueron nombrados con anterioridad a que asumiera el gobierno actual.
En su afán para evitar que el Congreso funcione en manera virtual y así evitar la sanción del impuesto a las megas riquezas, varios legisladores nacionales de Juntos por el Cambio llevaron a cabo lo que denominaron "travesía por la democracia" que consistió en viajar desde sus ciudades hacia la capital en sus autos manejando con barbijos y que fue encabezado por el diputado Mario Negri de extracción radical. Un espectáculo verdaderamente grotesco.
Estos hechos nos traen a la memoria aquella frase que dice que la realidad supera siempre la ficción. Seguramente la incomparable dupla que conforman Diego Capusotto y Pedro Saborido estará pensando ¿Cómo no se nos ocurrió antes?



