Después de cerrar muy bien el 2019, el piloto local se ilusiona con poder arrancar una nueva temporada de ALMA. Mientras, comentó cómo atraviesa el difícil presente que se generó por el coronavirus: "No está cómoda la situación".
Siempre es agradable charlar con los protagonistas de esta pasión que es el automovilismo, sobre todo en un año en el que todo está siendo diferente y cuando nadie sabe todavía cómo va a desarrollarse la actividad en esta temporada. Mientras tanto, cada uno en su taller siguió trabajando en su auto esperando que esto pueda arrancar. Uno de ellos es el campanense Damián Toledo, quien terminó el año pasado con un balance positivo en la clase TC 1600 de ALMA.
-¿Cómo se vive este momento tan especial?
-Está difícil de sobrellevar esta situación. Es desagradable, porque estamos con este virus que nos tiene a mal traer a toda la sociedad y debemos cuidarnos mucho. Uno debe seguir trabajando para poder mantener lo que tiene y no esta fácil, porque la gente no tiene un poder adquisitivo como para evitar enfrentar sus problemas económicos y eso repercute en todos los ámbitos. Acá en mi taller seguimos haciendo lo nuestro, tomamos el protocolo para evitar inconvenientes con los clientes y nos cuidamos, pero somos conscientes que también estamos expuestos. Pero otra no hay.
-En cuanto a lo deportivo, venías de cerrar un buen año en 2019.
-Fue un cierre soñado, porque se trabajó mucho para tener un auto competitivo y algunos resultados nos dieron la pauta que estamos en la buena senda.
-El auto se hizo como siempre en el taller, ¿no?
-Sí, lo hacemos a la noche cuando se termina de trabajar y como suele suceder, siempre hasta altas horas para ir adelantando y para llegar bien a la competencia. Nosotros le dedicamos muchas horas, porque lo que no haces en la semana no lo podes concretar el día de carrera y de repente cuando ya pensábamos en la primera fecha de este año pasó todo esto que nos dejó sin chance alguna. Y acá estamos ahora, esperando para saber cuándo se podrá arrancar. Los dirigentes de la categoría dicen que sí, pero yo no lo veo tan fácil.
-El año pasado se mejoró mucho con respecto al 2018, cuando todo parecía lejos.
-La verdad que sí, porque, para ser sincero, el auto antes hacía lo que quería y si bien suena raro, no lo podía llevar cómo debía. Pero por suerte apareció en aquel momento el "Topo" González, que la tiene muy clara y me dio algunos consejos. Tocamos algunos elementos y fue contundente el cambio que logramos. A partir de allí el auto respondió a las exigencias que yo le propongo hasta el día de hoy y todo se hizo más fácil: empezamos a meternos en la conversación con los de punta y fue un salto importante el que dimos. Nos empezamos a dar cuenta que en el 2019 debíamos funcionar bien y por suerte eso ocurrió.
-¿Será un año distinto éste para la alta competencia?
-Qué buena pregunta… Es complicado todo lo que viene, dado que manejo un presupuesto muy bajo y no tengo forma de llegar a poner el dinero que te exige seguir siendo competitivo. No sé, iremos carrera por carrera, son tiempos duros para todos los auspiciantes, que tampoco te pueden ayudar como antes. Y los entiendo, si sé que estuvieron cerrados este tiempo. Además, sus propios clientes no acuden como ante a sus negocios. No está cómoda la situación.
-Y convengamos que en pista deberán adaptarse también.
-Por lo que vengo leyendo, el protocolo nos propone tener que realizar muchas cosas a las cuales no estamos acostumbrados y debemos adaptarnos a este nuevo sistema que nos pone de cara a algo que nunca vimos en el automovilismo. Esto nos hace pensar que debemos estar tan atentos en boxes como en pista, algo que todos aceptamos si queremos correr. Sin dudas, estaremos perdiendo todo ese folclore que siempre tuvo este deporte y lo hace mucho más frío de lo que uno cree, con la ausencia de hasta la familia. Igual esta pasión vence todas estas cuestiones, jajaja.
-En tu caso, tu esposa siempre está, pero quizás ahora no pueda ir a las carreras.
-Seguro, Roo es todo para mí. Se preocupa más de lo deseado con el equipo, hace las cenas, vende las tarjetas, me consigue publicidades y hasta me compró el auto para que siga corriendo. La gorda es única, me banca a muerte, nunca me deja. Tiene un empuje para contagiar que es impresionante. Se desvive para que todo salga bien.
-¿Ahora ella está con un emprendimiento gastronómico?
-Bueno, ahí tenés: ella se dedicó a cocinar y le va muy bien, pero le dedica tiempo y calidad como en todo lo que hace, desde las pizzas y empanadas, que son para recomendar. Desde su lugar, ella también aporta en la casa y a mi pasión.
-¿Cómo está tu padre, que también es un apasionado de los autos?
-Un caso muy especial. Esto de las carreras le encanta y está siempre dando consejos, tratando que en pista haga lo que me dice y como no le hago caso, se enoja. Es un fenómeno. Los que lo conocen sabe de qué hablo y ahora se le va a complicar si no puede venir. No sé cómo lo vamos a tener, aunque seguramente que algo va a inventar. Hablar del "Colibrí" Toledo es hablar de parte de la historia del automovilismo local, no tengas dudas. Corrió en el Regional, en el TC Bonaerense y en el TC del Oeste. Un fenómeno, porque tampoco tenía presupuesto, pero siempre estaba en pista y en aquellos años mi vieja, la recordada Gallega, lo seguía a todos lados. La verdad es que somos una familia muy tuerca.
-¿A quién se agradece en el final de la nota?
-Déjame agradecer a todos los que de una manera u otra siempre están conmigo, a mi familia. A todos esos auspiciantes que siempre me acompañaron y sé que este año de alguna manera van a estar. Ojalá que podamos arrancar el campeonato.
DAMIÁN JUNTO A SU SEÑORA, ROO CARDOZO, QUIEN LO ACOMPAÑA EN ESTÁ PASIÓN POR EL AUTOMOVILISMO.



