"En Invierno palpita el corazón de las flores esperando salir a brillar cuando también salga el Sol" --Isabel Allende.
"El color de la Primavera está en las flores, el color del Invierno en la fantasía" --Terry Guillemets.
Una vez más como todos los años, nos hemos preparado para recibir el día Sábado 20 de Junio a las 18:43 Hs, el Solsticio de Invierno. Muchos estudiosos de la astrología han llegado a la conclusión de que este es un tiempo de observación y reflexión para toda aquella persona que desee cosechar y ver prosperar sus sueños.
Esta fecha no sólo marca la llegada del invierno, sino que además marca el comienzo de un nuevo ciclo: el año nuevo andino, o Inti Raymi, donde se celebra el nacimiento del Sol como semilla de luz y de fuego.
La palabra Solsticio proviene del latín Solstitium o Sol Sistere, cuyo significado es "Sol quieto". Éste es el momento del año en donde el Sol alcanza la máxima declinación con respecto al Ecuador terrestre.
Cuando los Incas habitaban estas montañas, se celebraban festejos, tanto solares, como lunares. No había un "calendario" que estableciera las horas o los días, sino que se regían a través de los ciclos de sus dos grandes aliados y maestros: el Sol y la Luna.
* Los festejos solares tenían que ver con las estaciones: los dos Solsticios y los dos Equinoccios.
* Los lunares con las festividades intermedias, entre cada estación.
Estas fiestas forman parte de una sincronario perfecto, que se llama Chakana. Ella es el símbolo tradicional andino. Es trazada a través del ciclo de la Cruz del Sur, es quién guía a este pueblo tanto para la siembra, como para sus ritos, celebraciones o festividades.
En nosotros viven energías que son infinitas y forman parte de la rueda del año. Para la cosmovisión andina son energías complementarias. En quechua se las llama Energía Yanantin.
El peregrinaje del Sol marca un recorrido entre dos puntos. Uno al Noreste y otro al Sudeste. Cuando "el Dios de los cielos" llega a esos puntos se queda entre dos y cuatro días. Estos son los tiempos del Solsticio, donde previo a la gran fiesta se camina hacia el altar y se reza a los cuatro elementos.
El Sol nace, vive declina y muere. Así es la rueda del año, un ciclo infinito de vida, muerte y reencarnación que se replica a través de todo el planeta en cada cultura, creencia, religión y cosmovivencia.
Para las comunidades de los Andes milenarios, el nacimiento del Sol es el día del Inti Raymi. Cuando el Sol nace es un niño que comienza una nueva historia para que veamos su máximo esplendor en el próximo Solsticio de Verano.
Este es un gran legado andino incaico del Rumasini que, en quechua, es Inti o Sol y Raymi: celebración o festejo.
Esta celebración es un momento muy especial para la comunidad. Simboliza el cuidado de los sueños o semillas, camino hacia la próxima cosecha, y se lo vive como un fenómeno de protección, de esperanza y de bendición para el año nuevo.
Se dice que de acuerdo a la energía que llega del Inti Raymi se puede saber cómo vendrá el año. La sabiduría del mundo andino es hermosa e infinita.



