Las alergias alimentarias son un tipo de reacción adversa a los alimentos que ocurre cuando nuestras defensas reaccionan frente a las proteínas de los alimentos y generan procesos inflamatorios exagerados y equivocados. Estas respuestas inmunológicas son de diferentes tipos, según el mecanismo de defensa que se activa. Unos de los mecanismos más frecuentes es el mediado por inmunoglobulina E (IgE). Los síntomas son rápidos y en algunos casos puede poner en riesgo la vida. En otros casos, no mediados por Inmunoglobulina E, los síntomas son más crónicos y casi siempre gastrointestinales.
El 90% de las alergias alimentarias que ocurren a nivel mundial son causadas por la ingesta de 8 alimentos: leche, huevo, pescados, mariscos, maní, soja, trigo y frutos secos.
La alergenicidad de estos alimentos no depende del sistema de producción (orgánico o convencional).
A diferencia de la alergia alimentaria, una intolerancia a los alimentos es una reacción adversa, pero en este caso no está involucrado el sistema inmunológico. En las intolerancias, el organismo no puede digerir o metabolizar algunos componentes de los alimentos, lo que produce síntomas al comerlos. Por ejemplo, cuando las personas tienen intolerancia a la lactosa presentan síntomas gastrointestinales rápidamente después de comer lácteos, ya que no pueden digerir este azúcar.
Uno de los cuadros de alergia más frecuentes en menores de un año es la alergia a la proteína de leche de vaca (APLV), pero no suele generar mayores complicaciones, y los niños se curan en su gran mayoría al año aproximadamente. Las alergias mediadas por inmunoglobulina E a los alimentos como leche, huevo, trigo y soja suelen curarse en un alto porcentaje antes de la edad escolar. Otras alergias, no mediadas por inmunoglobulina E, pueden durar varios años o no curarse.
Las alergias alimentarias afectan de manera significativa la calidad de vida de las personas que las padecen, principalmente de los niños. Además pueden producir déficit nutricional por las dietas restrictivas y cuando existen síntomas crónicos o no controlados de diarrea, vómitos o eccemas que puede provocar la pérdida de nutrientes esenciales, o la incapacidad de absorberlos.
Es importante que la persona con alergia alimentaria y su familia aprendan y sepan leer bien la lista de ingredientes que se encuentra en el etiquetado de los alimentos envasados para detectar la presencia de alérgenos o sus derivados y que estén al tanto de todas las prácticas y cuidados que pueden tenerse para evitar una contaminación cruzada.
El único tratamiento eficaz es eliminar el alimento alérgeno y sus derivados de la alimentación. Por eso la consulta con un profesional de la nutrición es importante para que la persona con alergia alimentaria se asegure que su alimentación sea suficiente, completa y adecuada (es decir, que no se excluyan nutrientes de la alimentación cuando se elimina el alimento alérgeno y sus derivados), especialmente en el caso de los niños.
En el tratamiento de las alergias alimentarias, es fundamental un abordaje interdisciplinario.
Lic. Analía San Pedro - Equipo de Nutrición CMR (MN 3301 MP4404) - Centro Medico Rawson - cmrawson.com.ar



