El concejal cuestionó el método seguido por la fuerza provincial para exigir mejoras salariales y de condiciones de trabajo. Exigió que todo el arco político respalde la vía institucional de cualquier reclamo.
El concejal Oscar Trujillo tildó de "conato de rebelión" a la protesta de la Policía Bonaerense y lamentó que algunos sectores políticos hayan "guardado silencio" ante las presiones ejercidas contra el presidente y el gobernador.
El también historiador sostuvo que la de esta semana fue "una crisis inédita, un conato de rebelión que marcó la ruptura de los mandos de obediencia natural de una fuerza que, además, tiene una historia muy compleja especialmente en tiempos recientes".
"Pero también es cierto -continuó Trujillo- que era una crónica anunciada ya porque hubo un fogoneo constante por parte de dirigentes políticos intentado echar nafta al fuego sobre un conflicto que, si no es destituyente, claramente es desestabilizador desde lo institucional y lo político".
En ese sentido, el concejal del Frente de Todos manifestó que "era imprescindible una manifestación política de todas las fuerzas con responsabilidad institucional, de las fuerzas vivas e incluso de aquellos representantes de la vida pública que no podían hacerse los desentendidos frente a semejante magnitud de las manifestaciones". Sin embargo, lamentó que esa respuesta "en algunos casos se haya demorado, sea tardía y que muchos representantes incluso hayan elegido el silencio".
En ronda de prensa este jueves, el edil se mostró muy crítico de las protestas llevadas adelante por la Bonaerense frente a las residencias del presidente Fernández y el gobernador Kicillof, medidas que consideró revistieron "una actitud absolutamente intimidatoria". Aun así, reconoció que "gran parte de los reclamos pueden ser legítimos" y que las reivindicaciones de los policías "ameritaban tenerlas en cuenta".
"Pero cuando se mezcla la política en este tipo de manifestaciones y especialmente con una fuerza de seguridad, la alarma institucional y democrática se activa de inmediato", expresó Trujillo, para quien el reclamo se mantuvo "sospechosamente dormido durante 4 años" de gobierno de Cambiemos, período en que "los salarios de todos los empleados públicos de la provincia se vieron postergados".
El concejal terminó recordando el alzamiento carapintada de 1987 y "el respaldo institucional a la vía democrática" que por entonces realizó el peronismo desde la oposición. "Esperemos que la solución del conflicto con la Bonaerense sirva también para hacer reflexionar al conjunto del arco político", concluyó Trujillo.
El concejal cuestionó el método seguido por la fuerza provincial para exigir mejoras salariales y de condiciones de trabajo.



