Una mucama del Sanatorio de la UOM detalló cómo transcurrió su rehabilitación tras contagiarse Covid-19. Hoy, 24 días después del positivo, se reintegra a su trabajo.
Carolina Cóceres tiene 38 años, vive en el barrio San Cayetano, trabaja como mucama en el Sanatorio Vandor de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) desde marzo de 2018 y, además, estudia enfermería. El pasado lunes 24 de agosto, tras presentar síntomas, fue hisopada y poco después recibió el diagnóstico: se había contagiado coronavirus.
"Me desesperé un poco inicialmente por mis dos hijas y porque me sentí sola para lidiar con ello. Y también un poco por algunas actitudes agresivas que supe que ocurrieron en el barrio contra enfermeras que también habían dado positivo", recuerda.
Decidió aislarse en su casa junto a sus hijas de 16 y 18 años. Y en el proceso tuvo fiebre, vómitos y dolores de garganta y de cabeza, aunque siempre fue monitoreada de cerca por personal médico del sanatorio. "Me llamaban hasta cuatro o cinco veces por día", reveló Carolina.
Dos semanas después del hisopado positivo volvió a ser testeada y el resultado fue positivo nuevamente. Se asustó porque padece "principio de asma". Por ello, incluso, le pidieron que se aloje en un centro de aislamiento, aunque ella prefirió seguir junto a sus hijas, quienes afortunadamente nunca presentaron síntomas.
Siete días después, el último lunes, fue hisopada por tercera vez en este proceso. Entonces sí dio negativo y recibió el alta médica. Incluso, hoy volverá a presentarse en su trabajo, 24 días después de la última vez.
"Gracias a Dios no necesité internarme y mis hijas se han mantenido sanas. Quiero agradecerle al cuerpo médico del sanatorio de la UOM y especialmente a la Dra Jence. Pero también a todos los compañeros de trabajo: mucamas, enfermeras, ambulancieros, personal administrativo… Toda la Clínica se portó muy bien conmigo", señaló en diálogo con LAD.
Además, destacó la asistencia y apoyo que recibió de parte de la Secretaría de Desarrollo Social del Municipio y también de María Eugenia Giroldi, vecinos del barrio e integrantes de la Iglesia Estrella Oriente. "Todos me colaboraron para poder superar esta situación con mis hijas", cerró.



