Protagonizamos la administración de la pandemia, tanto desde el gobierno como desde quienes deben opinar sosteniendo o rechazando sus medidas. La democracia funciona actualmente sin riesgo, pero hay un sector de esencia fascista que intenta sembrar un clima que estimule la amenaza de golpe (Duhalde) o que quiere cambiar de gobierno en las elecciones de 2011 (Bullrich) también golpista.
La mayoría de los medios de comunicación se dedica a crear y estimular conflictos, buscan desgastar al gobierno actual sin proponer alternativas viables solo pataleando para rezongar por la realidad sanitaria que vivimos. Se ha destacado la problemática de la policía bonaerense cuyos ingresos salariales era necesario mejorar pero cuyo reclamo mezcló a integrantes enjuiciados por delincuencia. Quienes respaldan al Gobierno no han salido a la calle para evitar contagios innecesarios de coronavirus mostrando así su responsabilidad social que los macristas no sienten como propicia. Por lo contrario han tenido el objetivo de desprestigiar al Gobierno provincial de Axel Kiciloff quien ha mostrado un enfrentamiento profundo con Rodríguez Larreta sobre todo en la prevención de contagios.
El rechazo de la represión es esencial, fue estimulada por el gobierno de Macri y provocó necesidad de castigo por medio de la justicia. Otro elemento de conflicto es la Ley de Impuesto a grandes fortunas a la que se opone Juntos por el Cambio durante cuyo gobierno se eliminaron impuestos a sectores económicos poderosos. Como fuente de ingreso también se consideran importantes las exportaciones tradicionales, granos, carnes, y algunas nuevas. Los objetivos esenciales incluyen preservar puestos de trabajo y empresas, se apunta al consumo popular y redistribución de la riqueza. La política social debe definirse concretamente.
La pandemia produce ganadores y perdedores y esta situación tiende a profundizar la injusticia social. Es el Estado Nacional el que puede generar espacios que tengan como objetivo otro modelo de crecimiento que vuelva a fortalecer al federalismo superando la tradicional injusticia territorial. Es la esencia del momento que nos toca protagonizar.



