Aguamarina fue creada hace 34 años, en la primavera de 1986 por los hermanos Andrea y Ariel Fonseca. "Preferimos el enojo momentáneo de un cliente, a venderle un producto que tal vez no sea adecuado para su salud", señalan.
El almacén de productos dietéticos, naturales y orgánicos "Aguamarina" esta primavera cumplió 35 años en nuestra ciudad. Acompañada en los primeros tiempos por "Chita" Cingolani, fue creada a partir de la visión de los hermanos Andrea y Ariel Fonseca, cuando no había internet, celulares ni demasiada información disponible sobre el tema.
"No había muchos productos en el mercado, y encontrar proveedores era todo un desafío en sí mismo. Después, había que capacitarse y tomar seminarios para poder asesorar correctamente. De hecho lo seguimos haciendo constantemente, pero claramente ahora es todo mucho más fácil y accesible en ese sentido", explica Ariel.
Los rubros que hoy conforman Aguamarina abarcan mucho más que las dietas o la alimentación saludable. Líneas completas de cosmética natural y especializada de la medicina antroposófica, aromaterapia de calidad exclusiva, una enorme variedad de suplementos dietarios, los productos para la nutrición deportiva, y una gran gama de productos aptos para celíacos y diabéticos, incluyendo golosinas que compiten en sabor y variedad con los de cualquier kiosco. Salsas y aderezos, aceites de oliva orgánicos, algas, panko, tahine, y vinagres de arroz son parte de la oferta del local que contempla también las necesidades de veganos o quienes se inclinan por los productos orgánicos certificados. También se puede encontrar exclusivo productos a base de Moringa, Propóleo o una extensa gama de Tintura Madre para dolencias específicas.
"Parece mentira -dice Andrea- lo que crecimos. Empezamos con muy pocas cosas: algunas legumbres, cereales y harinas, suplementos dietarios, unas cuantas hierbas, todo muy poco elaborado. Hoy hasta manejamos alimentos orgánicos frescos y congelados, e incluso literatura sobre vida sana. Tenemos todo un universo dentro del local que también fue creciendo en superficie. Pero por sobre todo, somos muy cuidadosos en el asesoramiento. Preferimos el enojo momentáneo de un cliente, a venderle un producto que tal vez no sea adecuado para su salud. No todo es para todos, y que tenga un origen natural no significa que sea completamente inocuo. Siempre tiene que haber un médico supervisando nuestra salud: son los únicos que pueden aconsejarlos profesionalmente".
Han pasado 34 primaveras, y los hermanos Fonseca no ocultan su orgullo y cierta emoción: ya llegan hijos, nietos y hasta bisnietos de algunos fieles clientes al local de 9 de Julio y Calixto Dellepiane para acompañarlos en la búsqueda de una mejor calidad de vida.
34 primaveras después Ariel y Andrea ya reciben a hijos, nietos y bisnietos de sus primeros clientes.



