Una definición, varios caminos. Un país y varios afectados. Estamos pendientes, aunque nos quieran hacer creer que Venezuela no afecta al resto de América Latina. El presidente Hugo Chávez Frías enfrenta un referéndum revocatorio, impulsado por la oposición de su país y del imperialismo Norteamericano. El tiempo se agota lentamente, pero acumulado en grandes bloques de arena sobre el reloj de la economía. Y como siempre, nada es casual, el todo es parte de uno mucho más grande y aplastante. El fracaso del Acuerdo de Libre Comercio para América, llevado por EE.UU. a todo el continente, la crisis interna de este gran país, la invasión a Irak y la resistencia de las milicias, el plan de ahogados del Departamento de Defensa para sumar aliados en las negociaciones por la invasión y control de Haití y las futuras elecciones que dan como candidato al llamado nuevo JFK demócrata, John Kerry, hacen del tablero político varios puntos negros a cumplir.
Venezuela encara, desde la asunción de Chávez, su reformulación de la situación económica y política, llamando a esta Revolución Bolivariana. Que por cierto, en las mayorías de los puntos de esta constitución, chocan con las políticas que EE.UU. estuvo encarando. Esto fundó un eje de resistencia de los tres países de mayor economía en el subcontinente, Venezuela, Brasil y Argentina. Enorme paso atrás del imperialismo colonial que trae consigo un reto, lograr ganar el llamado de la oposición venezolana, que no es bolivariana, el derrocamiento de su mentor y la aceptación de las exigencias estadounidenses en el petróleo.
Con la integración Argentina, desde el golpe institucional de la pequeña burguesía local de la mano de Duhalde, el paso gigante que se está dando en todo el continente, pone al descubierto que las corporaciones afectadas en la década pasada están buscando defender lo que queda y, en lo posible, perder menos ante el imperioso afán colonialista. Kirchner no es revolucionario, ni de izquierda ni de derecha, pero está obligado a seguir codo a codo con los sucesos políticos de Venezuela y apoyar el proceso que allí se desata y no tiene freno. Hoy la cabeza de este frente antiimperialista, en nuestro país, es una capa burguesa media y el gobierno. Dejando al resto de los seudo marxistas en el pedido, como días atrás, de planes sociales de prostitución mediática y encuentros reaccionarios con lo peor del fascismo de la CGT unificada, Moyano.
No es raro ver por televisión el trabajo de la cadena internacional CNN y la ingerencia en asuntos internos del Departamento de Asunto Latinoamericanos para con la Venezuela dividida y los planes que la Central de Inteligencia Americana (CIA) de hacer caer a Chávez o generar las condiciones óptimas para una guerra civil. Lo seguro es que el presidente venezolano tiene como defenderse y el resto de América debe ser parte de ese escudo. Porque Hoy invaden Haití, derrocando al gobierno de Aristide como ensayo general y participando en él la Argentina. Mañana pidiendo que los cubanos dejen de ser cubanos, que Bolivia deje de usar gas porque el gas es del que compra y tiene poder y no de su pueblo y que Venezuela sea un caos, para invadir en conjunto un pueblo hermano, el del libertador Bolívar y su sueño de una patria grande.
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El autor es miembro del Centro de Estudios Literarios y Periodísticos del Taller Escuela Mariano Moreno.



