La carne fresca de cerdo ha mejorado su calidad en los últimos años; actualmente, ofrece 31% menos de grasa, 14% menos de calorías y 10% menos de colesterol con relación al cerdo producido hace 10 años. Como todo alimento cárnico, hay que tener presente el alto contenido de proteínas, y que también nos aporta tiamina, vitamina B6, niacina, rivoflavina, vitamina A y vitamina B12. A esto debemos sumar su alto contenido en minerales como el hierro, zinc, fosforo, magnesio y potasio. Es decir, siempre con moderación, es bueno rotar e incluir esta carne en nuestro menú.
Los bifes del jamón del cerdo no tienen grasa, por lo que son aptos para personas con colesterol elevado y son una fuente de vitamina b12. En esta receta hay que tener cuidado con la sal ya que la mostaza tiene sal en su preparación. Las semillas se pueden reemplazar por cualquier aromático. Y sería ideal que el vino blanco que le agreguen al guiso debe ser el mismo que se utiliza para la comida.
Ingredientes
- 3 bifes de jamón de cerdo
- 2 cebollas
- 3 dientes de ajo
- ½ morrón
- 1zanahoria
- 1penca de apio
- 4 papas
- 1 lata de arvejas
- 2hojas de laurel
- 1ramita de tomillo
- 1 cucharadita de semillas de sésamo
- 1 cucharadita de semillas de mostaza
- 2 cucharadas de mostaza
- sal, aceite, pimienta pimenton
- agua cantidad necesaria
- vino blanco
- miel agusto
Preparación
Cortar los bifes en trozos chicos, si tiene algo de grasa, retirarla. Cortar en juliana los ajos, el morrón, las cebollas y el apio. Colocar las semillas de sésamo y mostaza en la cacerola con los vegetales y las hojas de laurel a rehogar solos, sin aceite, cuando las cebollas se ablandaron poner un chorrito de aceite y la carne, moverla para que se selle.
Incorporar las zanahorias cortadas en rodajitas, salpimentar, agregar la mostaza, un poquito de agua o vino, tapar y cocinar a fuego lento. A los 20 minutos probar la carne y agregar las papas cortadas en cubos chicos.
Incorporar agua a medida que lo requiera la cocción. Retirar las hojas de laurel y sumar el tomillo desgranado con las manos. Poner las arvejas y calentar un poco antes de servir. Acompañar con fruta fresca de estación.
Berta Chudnobsky / berta@tizaymouse.com



