Transformados en una Republíqueta como la que supo tener dentro de su sketch el malogrado y siempre recordado actor Alberto Olmedo, mostrando las jinetas de un uniforme. Han pasado muchos años y dirigentes de todos los sectores, pero tanto lo que el representó en su época como parodia, nunca dejó de tener durante sus años de actor una satírica representación, salvando las distancias, de los sucesos de la realidad política de algún país del mundo.
Podemos decir algo similar, cambiando el género a monologista, con los extensos y sabrosos comentarios de la realidad de Tato Bores, quien con certeras palabras, que producían a quienes les correspondía un cierto escozor, pero todos lo aceptaban con una cuasi sonrisa, porque reconocían una gran parte de verdad en lo que decía.
El pasado, única cosa cierta sucedida, renace en este presente que añoran quienes lo han vivido, lo que siempre fue para los verdaderos políticos cuyos hijos hoy están como protagonistas ya entrados en años, "la verdad es la única realidad".
La soberbia, hermana de la ignorancia, que tienen un hermano común al cual llaman grito, cosa que he dicho en alguna oportunidad, están reflejados en todo acto pseudo político que livianamente y sin tener el menor recato día a día lo vemos reflejado como si fuera la verdad absoluta del manejo constitucional, democrático y republicano que fue heredados de aquellos que crearon las bases de un gobierno republicano, representativo y federal basado en los principios inalienables de la igualdad ante la ley, con los derechos y deberes que todo funcionario tiene como delegación del único soberano que es el pueblo argentino para que gobierne y promueva el bienestar común y el sostén de las verdaderas instituciones nacionales defendiéndolas aún a costo de su vida.
Señor@s, todos estamos de paso en esta tierra, (les puede llevar la vida ver cómo pueden hacer para cambiar esto también, sé que no van a poder, pero sí que lo van a intentar), todos seremos recordados por alguien, buenos y malos. Nos iremos en silencio, como cuando nacimos antes de comenzar a respirar solos. También nos iremos desnudos, como cuando vinimos al mundo. Hay un dicho que dice que "el sobretodo de madera no tiene bolsillos". Sólo vale lo que hicimos. Enfáticamente se dice "la historia me juzgará". ¿Quién está seguro que será juzgado? También puede ser olvidado. Miremos a nuestro rededor, estamos en una selva donde los animales están sueltos y la humanidad entre rejas. Hay que revertir las condiciones. No por los que se encuentran al crepúsculo de sus vidas, sino por los que están al amanecer de su existencia, de los cuales en nuestras manos está su supervivencia.



