El texto que van a leer hoy ha llegado a mis manos desde la ciudad de Puebla, México y me pareció tan bello que he deseado compartirlo con ustedes.
Cuando la tormenta pase,
y se amansen los caminos
y seamos sobrevivientes
de un naufragio colectivo.
.
Con el corazón lloroso
y el destino bendecido
nos sentiremos dichosos
tan sólo por estar vivos.
.
Y le daremos un abrazo
al primer desconocido
y alabaremos la suerte
de conservar un amigo.
.
Y entonces recordaremos
todo aquello que perdimos
y de una vez aprenderemos
todo lo que no aprendimos.
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Ya no tendremos envidia
pues todos habrán sufrido.
Ya no tendremos desidia,
seremos más compasivos.
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Valdrá más lo que es de todos
que lo jamás conseguido,
seremos más generosos
y mucho más comprometidos.
.
Entenderemos lo frágil
que significa estar vivos.
Sudaremos empatía
por quién está y quién se ha ido.
.
Extrañaremos al viejo
que pedía un peso en el mercado,
que no supimos su nombre
y siempre estuvo a nuestro lado.
.
Y quizás el viejo pobre
era Dios disfrazado.
Nunca preguntaste el nombre
porque estabas apurado.
.
Y todo será un milagro
y todo será un legado,
y se respetará la vida,
la vida que hemos ganado.
.
Cuando la tormenta pase
te pido Dios, apenado,
que nos vuelvas mejores,
como nos habías soñado.
K.O´Meara. (Poema escrito durante la Epidemia de Peste en el año 1.800; es



