La niñez es una época de crecimiento y cambios rápidos. Los pediatras de hoy debemos tener una mirada integradora de nuestros pacientes, y la preocupación por el bienestar del niño es el factor clave en la relación entre el médico y la familia. En nuestro rol de médico de cabecera cumplimos una función más que importante. Las visitas al pediatra no solo deben hacerse en caso de enfermedad, también son importantes para los niños sanos. Este encuentro entre el pediatra, el niño y su familia debe considerarse como una situación única y singular. Una oportunidad para realizar un control de salud completo que permita la evaluación integral del niño y la detección y prevención de enfermedades.
¿Cuál es la importancia del control pediátrico en un niño sano?
El control periódico del niño es fundamental para el crecimiento y desarrollo en salud, al igual que para detectar patologías y el seguimiento de las enfermedades crónicas. Es muy importante que la detección de alguna desviación de la normalidad en esos aspectos se haga en forma temprana, para mejorar el pronóstico del niño, y poder aprovechar el potencial que es mayor cuanto menor edad tenga el paciente, y menos evolucionada esté la enfermedad.
¿Qué se hace en el control?
Se toman las medidas antropométricas de peso, talla, perímetro cefálico, entre otras. Se miden los signos vitales. Pero va mucho más allá de ello. Se realiza una anamnesis sobre antecedentes familiares y personales, un examen físico minucioso sobre todos los aparatos y sistemas. Evaluamos si cumple sus pautas madurativas y como se relaciona con el entorno. Aconsejamos sobre vacunas, sueño, alimentación saludable, juego, deportes, prevención de accidentes y todo lo que haga a la cotidianeidad del niño.
¿Cada cuánto se realizan?
La periodicidad de los controles dependerá de cada niño y su condición de salud. Hay distintos esquemas de seguimiento estipulados.
¿Qué otros controles se realizan?
Existen pruebas complementarias obligatorias en las leyes vigentes, con el aval de la Sociedad Argentina de Pediatría.
Al recién nacido se le pide la "prueba de la audición" (otoemisiones acústicas), la "prueba del talón". También una evaluación por oftalmología. Luego se pedirá ecografía para evaluar sus caderas.
En los niños más grandes, se hacen periódicamente exámenes por Oftalmología, Odontología, Otorrinolaringología y por todo aquel especialista y prueba complementaria que se considere, para cumplir con los controles obligatorios para cada edad en general, y los adecuados para cada niño en particular.
Considero entonces que el control de salud es una oportunidad única, no sólo para detectar y prevenir enfermedades sino también para escuchar al otro, a los padres y también a los niños y adolescentes, desde su mirada y sus preguntas o inquietudes y así llegar a realizar una medicina técnica, pero sobre todo humana.
Dra. Andrea Gianaculopulo - Médica Pediatra (M.P. 57372) - Centro Médico Rawson - cmrawson.com.ar



