Los desafíos actuales del mundo en pandemia y pos pandemia son innumerables. La creatividad y la reconversión de paradigmas instalados desde hace mucho tiempo, llevan inexorablemente a un proceso de cambios sustanciales con el fin neutralizar algunos males existentes y convertirlos en recursos sustentables en varios aspectos.
La Economía Circular, dentro de los objetivos de desarrollo sostenible de las Naciones Unidas, es uno de ellos en la gestión de las organizaciones. Es una nueva forma de encarar las relaciones entre el medio ambiente, los consumidores, las empresas y los organismos públicos, y presenta un gran potencial para la economía global y el desarrollo sostenible.
En general estamos frente a una economía lineal y las actuales preocupaciones por el cambio climático, el crecimiento poblacional, y la escasez de recursos, exponen el peligro de permanecer en este sentido.
La economía circular surge como una alternativa, una forma de considerar la producción y el consumo de manera holística a partir de una propuesta regenerativa, promueve un uso eficiente de los recursos y de la energía, reduciendo la extracción de materia prima, extendiendo su vida útil al máximo y aumentando la producción, a partir de ideas innovadoras y tecnologías que lo posibiliten. Es una forma económica donde el material y la energía circulan, reduciendo la influencia de la actividad de los seres humanos en el medioambiente, implicando innovación. Su objetivo es retener el valor de los recursos, los productos, las partes y los materiales; para crear un sistema que asegure la larga duración, el rendimiento, la re fabricación, y el reciclado. Las empresas pueden modificar las formas de producción actuales e invitar a usuarios y consumidores a cambiar los comportamientos de consumo.
Una de las ventajas para las empresas es lograr una cada vez mayor eficiencia competitiva en los años venideros porque crean más valor por cada unidad de recurso. Para ello es necesario, en esta época de innovación y creatividad, rediseñar y repensar los sistemas entre todos los integrantes de la cadena de valor.
Un ejemplo sencillo lo conforman los pallets utilizados en las diferentes industrias que suelen ser descartados, por lo tanto, es un residuo que suele stockearse en empresas de transporte. A través de la economía circular, los pallets post consumo no son un residuo sino un recurso que puede y debe ser valorizado.
Las organizaciones mundiales abocadas a este concepto se empeñan en reafirmar que una economía realmente sostenible funciona sin desperdicios ni desechos, ahorrando recursos, y en sinergia con la naturaleza; resaltando que "en la naturaleza no hay desperdicios; los desechos de un organismo, son y deben ser el sustento y el alimento de otro" de manera tal que se trata de mantener un flujo continuo de productos, sus componentes, los materiales y la energía, minimizando el impacto sobre el medioambiente. Los productos deben regresar al ciclo de producción o biodegradarse.
No se pasa de un sistema al otro de la noche a la mañana, pero pasar a una economía circular puede lograrse con pequeñas metas, ya que los avances son parte de un proceso, y deben ser el objetivo de las empresas generando una "cultura circular" hacia la comunidad de proveedores, usuarios y consumidores. Las herramientas probables para la generación de este cambio global, las podemos encontrar en la inversión en el proceso de diseñar desde el desecho para pensar en su disposición, reutilización, y reciclaje; posibilitar la adaptabilidad de los procesos o la modularidad de las piezas, por ejemplo; utilización de energías renovables y eficiencia energética; pensar de manera sistemática para comprender cómo influyen y se interconectan las partes y el todo; extraer el máximo valor de los productos y los materiales en cada etapa del proceso.
En este sentido podemos referenciar la iniciativa de algunas empresas de gaseosas, con sus envases retornables o de algunas automotrices que con sus desechos y con creatividad de diseño realizan mobiliario innovador; el uso de energía sustentable provenientes de biodigestores propulsados con materia orgánica; la creación de valor de forma competitiva y sustentable en el desarrollo de resina plástica de alta calidad elaborada a partir de plástico reciclado post-consumo para el mercado argentino, entre tantos otros emprendimientos.
En el mismo sentido, pero desde la óptica de generación de empleo, la gestión de diseñadores de innovación en la reutilización de materias primas, la recolección para la reutilización de materia prima originada en el consumo genera una fuente de ingresos sostenida en el tiempo, contrarrestando la falta de oportunidades para sectores con necesidades sin cubrir, son solo algunas posibilidades.
La economía circular presenta desafíos pero también innumerables beneficios para el conjunto social y se construye con pequeños pasos hacia la instrumentación del proceso.
Sergio Roses - contacto@sergioroses.com.ar



