Hay evidencia que la actividad física regular genera bienestar, disminuye el riesgo de sobrepeso y el riesgo de aparición de enfermedades no transmisibles como las enfermedades cardiovasculares, y la DM2. El ejercicio también está asociado con una disminución en la mortalidad cardiovascular.
Los pacientes con diabetes, comparados con la población en general, tienen un alto riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular.
La actividad física (AF) es una herramienta fundamental en el manejo de la diabetes, promueve la salud y mejora la calidad de vida. Se define como AF a cualquier movimiento corporal que realice el músculo esquelético y que resulte en gasto energético superior al basal; en la vida diaria incluye: la actividad ocupacional, la práctica de deportes y la realización de las tareas cotidianas, recreativas o domésticas. El ejercicio es una subcategoría de AF planeada, estructurada y repetitiva, y tiene como objetivo mejorar o mantener el desempeño físico y la salud.
El ejercicio mejora la entrada de glucosa a la célula muscular, disminuyendo sus niveles en sangre. Realizarlo de manera regular genera adaptaciones metabólicas favorables para el tratamiento de la diabetes y mejora otros factores de riesgo, que si se asocian pueden complicar el estado de salud, como son: la tensión arterial y el perfil lipídico (aumenta el HDL y baja los triglicéridos).
El sedentarismo (estar mucho tiempo acostado o sentado) y la inactividad (no cumplir con los 30 minutos de ejercicio diario) pueden ser importantes factores negativos en el paciente con obesidad, y estar causalmente asociado con la diabetes y otras enfermedades crónicas.
La persona con diabetes debe evitar el reposo prolongado porque aumenta la resistencia a la insulina (hormona del metabolismo de la glucosa). Una estrategia importante es implementar durante el día, cortos periodos de actividad física cada hora, por ejemplo: caminar hacia una reunión, realizar un mandado, limpiar la casa, cocinar, subir escaleras o estar de pie, rompen con el sedentarismo y activan mecanismos que favorecen el manejo de la glucosa.
Los adultos con DM2 idealmente deben llevar a cabo ejercicios aeróbicos (mínimo 150 minutos por semana) y ejercicios de resistencia (pesos libres o máquinas con pesas) para obtener resultados óptimos en la glucemia.
El ejercicio como cualquier medicamento debe ser dosificado (personalizado y monitoreado) por un profesional idóneo para obtener beneficios y evitar efectos no deseados. Un objetivo fundamental es generar motivación y adherencia, convirtiendo al ejercicio en un hábito.
Lic. Kinesióloga Fisiatra Marina Spago (MP 5565) Rehabilitación cardiovascular y pulmonar - Centro Médico Rawson - cmrawson.com.ar - Tel. 03489-290440 / Whatsapp: 03489-555606



