InicioFarmacias#DifusiónArchivoBúsquedaSesiones HCD
  Ir a la edicion del dia
MEDIO DIGITAL DE CAMPANA
BUENOS AIRES, ARGENTINA
domingo, 24/may/2026 - 00:28
 
Política y EconomíaInfo GeneralPolicialesEspectáculosDeportesNacionales
Twitter Facebook Instagram
» Este artículo corresponde a la Edición del sábado, 19/dic/2020 de La Auténtica Defensa.

La punta del hilo
Por Lic. Ana Julia Cesari







Ana Julia Cesari. Foto: Linkedin

Marzo de 2020, el mundo hizo agua de repente y sin aviso, la escuela sumergida en lo latente libera burbujas de sentido, intenta armar redes que contengan mientras espera que baje la marea.

La fragilidad de una extraña conexión hoy define una presencia que marcó el ciclo lectivo de este año para niños y jóvenes. Navegantes en aguas desconocidas, mojándose el dedo para medir la potencialidad del viento en el mejor de los casos o totalmente a la deriva en una pequeña balsa. Naufraga el yo de aquellos para los que no hay páramo. Niños con la suerte del acompañamiento, niños en la soledad y aislamiento. Jóvenes con la virtud de la familia y amigos, jóvenes a merced de las circunstancias más allá de su deseo.

No hay ministerio de la verdad y mucho menos de la justicia, la brújula se ha roto y cada maestro intenta construir su propio norte muchas veces sin faro institucional que lo guíe, y un horizonte que lo interpela respecto de su propio límite.

La escuela es algo común para todos, pues constituye el único espacio en el que seremos llamados, armados, nombrados y dónde se esperará algo de cada uno valioso y distinto del hogar y lugar en el que hemos crecido. Nos prestara un universo de otros para identificarnos, una pluralidad de discursos a adoptar o rechazar, la posibilidad de construir relatos propios y la necesidad de ganarse un espacio diferente al otorgado por la familia y vínculos heredados.

Frente a la amenaza de desaparecer, la escuela incluso en su formato virtual es la única posibilidad de ser en aislamiento.

En ella radica una historia de los años transcurridos, como una bitácora que registra la metamorfosis del yo y sus complejas transformaciones. Posee una memoria de lo vivido, que debiera estar presente, ya que allí está todo el ser escolar... su proximidad y su lejanía, el saber sobre lo vivido y las intervenciones posibles que descompriman la angustia frente a la realidad.

Es un puente que no debe romperse, entre lo que fui, lo que hoy sucede y las posibilidades de rearmarse de cada uno.

En todo naufragio, se revela un saber distinto. Sus sobrevivientes recuperan y resignifican la memoria de lo sucedido y fundamentalmente construyen un nuevo conocimiento respecto de sí mismos, se descubren en aspectos que no esperaban los constituya. Aquí se abre una oportunidad para pensar, sentir y aprender, que no debiera ser ignorada.

Las políticas institucionales en su mayoría, no han brindado , ni previsto frente al escenario acontecido, espacios que permitan desplegar aspectos emocionales de los niños y jóvenes, todo lo cuál trasciende el aprendizaje de contenidos propiamente dicho y es sin embargo una herramienta potencial para aprender en situación de crisis.

Los maestros son héroes de este naufragio, pues han logrado fortalecer el lazo existente y armarse muchas veces desde cero. Han reconocido en primera instancia lo extraño y apático del asunto, han inventado, adaptado y transformado estrategias; tejiendo, destejiendo y volviendo a armar de un ovillo siempre enmarañado historias pasadas, presentes y posibles.

Si este barco tuviese mascarón de proa, bueno sería hallar allí una tejedora, una mujer que haya dado a luz a todos esos hijos y tejido un traje para cada uno, que sea capaz de identificarlos con un color de los millones que existen y que de no tener ovillo teja con palabras un nombre nuevo.

Esa será la punta del hilo, la escuela que enseñe a tejer una historia desde la angustia y el desconcierto, hacia las posibilidades como aquello desconocido frente a lo desconocido, que borde un paisaje que perdure en la historia de los protagonistas, que zurza agujeros de lo que no se puede decir, de lo temido y preste colores, brinde palabras para interpretar el destino más trágico y más soñador.

La escuela no suelta, cobija siempre en sus manos la punta del hilo, tira, recoge y habilita. Ella deberá hallar un margen del río dónde el navegante haga pie y brindar así el seguro de tierra firme, cobijarlos, escuchar sus historias y curar sus heridas, para tentarlos después con un universo de mundos posibles.


Lic. Ana Julia Cesari - Psicóloga (M.P: 20334) - cesarianajulia08@gmail.com


 
P U B L I C I D A D






Av. Ing. Rocca 161 (2804) Campana - Provincia de Buenos Aires
Tel: 03489-290721 - E-mail: info@laautenticadefensa.com.ar
WhatsApp: +54 9 3489 488321.-