"Por qué yo ya no soy yo, ni mi casa es ya mi casa", la cita es de Federico García Lorca y nosotras agregaríamos que mi cuerpo ya no es mi cuerpo…
A través de esta cita nos permitimos pensar la transformación que atraviesan los adolescentes. Cambios de los cuerpos que ubica a los chicos y chicas frente a la extrañeza de lo que sucede y a su vez a la aceptación e incorporación de algo que no reconocen como propio, aun.
Arduo proceso afectivo que requiere un gran esfuerzo psíquico y físico que vive un joven y su familia, y es tan singular, que implica el no saber de ese atravesamiento.
Emociones y hormonas que desbordan de manera incalculable a un joven adolescente y también a los adultos referidos, produciendo múltiples cuestionamientos que angustian y complican la vida cotidiana. Generándose escenas de malestar y desencuentro en donde ya no sirven lo que antes funcionaba como un ordenador con ese hijo hija niño niña. Exigiendo un gran esfuerzo para los adultos en cuanto sostener y encauzar la magnitud de semejante aventura.
La cercanía y el contacto con los cuerpos de los pares es fundamental en el devenir de la adolescencia. La identidad se conforma a través de la imagen y la relación con los pares en el aquí y ahora, en cuerpo presente…verse, ser visto, abrazarse, reírse y hablar, todas situaciones que constituyen una relación o vínculo con los otros y el mundo.
Después de todo un tiempo de pérdida y resignación notamos que, irremediablemente, esto ha traído consecuencias, ansiedades y angustias que no han sido canalizadas con amigas y amigos. Si bien los jóvenes mantuvieron el contacto a través de las tecnologías, hablando, viéndose…nada fue igual, "no es lo mismo"," estoy cansada de lo virtual" decían.
Al haberse disminuido las alternativas de salida el quedarse en la habitación fue una constante en los jóvenes. Fue más frecuente la queja por estar aburridos y no saber cómo resolver ese problema. Con el agravante de que esto no fue algo pasajero sino algo prolongado en el tiempo aumentando considerablemente la sensación de angustia y encierro.
Creemos que la magnitud de los cambios sufridos en esa etapa, muchas veces no encuentran un lugar y tiempo de ser hablados y entendidos, por lo cual nuestra propuesta es la de ofrecer un espacio de escucha y circulación de palabras y pensamientos.
La idea sería tratar con creatividad los desafíos de los y las adolescentes e intentar aceptar lo posible, lo necesario y los límites de este momento de la vida.
La cotidianeidad de los chicos y chicas fueron interrumpidas e interferidas por el aislamiento obligatorio y atemorizante que causó esta pandemia, teniendo que asimilar una realidad inédita e inentendible.
¿Cómo es hoy volver a encontrarse con sus pares, como salir de casa?¿ Cómo incluir el cuidado y el manejo de las distancias cuando es inherente a los adolescentes el contacto afectivo y el acercamiento con el cuerpo del otro?
¿Cómo pensar las transgresiones propias de esta etapa en este contexto donde las pautas de encuentro con el otro y la realidad han sido tan severas y estrictas?
Sobre estos aconteceres, tenemos muchas ganas de escuchar y poder hablar, sabiendo que son cosas que están sucediendo.
Como profesionales queremos acompañar este ir saliendo de casa sabiendo que implica un desafío constante y un vértigo inevitable.



