Termina un nuevo año y muy singular en el que, merced a la pandemia, pusimos en ejercicio aquella enseñanza de amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos: en la medida que nos cuidamos nosotros, cada uno, cuidábamos a los demás, y viceversa.
Hubo muchas familias que perdieron a sus seres queridos, y otras en las que llegó el COVID pero pudieron superar el trance y no tuvieron que lamentar una ausencia definitiva.
La vacuna llegará paulatinamente, y bajará la curva de contagios. Pero nos queda transitar otro año donde nuestra capacidad de tomarnos con responsabilidad y valorar nuestra propia vida, será también valorar la de los demás, cuidándonos entre todos hasta que la pandemia sea sólo un recuerdo.
Seguramente, en los próximos meses nuestra salud ya no dependerá del aislamiento obligatorio, ni de ciudades sitiadas por retenes policiales, sino del compromiso individual y colectivo.
Y esta lección, que parece que no todos terminan de comprender, creo que se transfiere a todos los órdenes de la vida, incluyendo el de la política.
A los militantes del Partido Justicialista de Campana en particular, y a los simpatizantes del Frente de Todos en general, les digo: Compañeros, compañeras, aprendamos de la lección de la pandemia. Trabajemos unidos, articulando, y potenciemos nuestras capacidades apoyándonos en y con el otro, siempre pensando en lo mejor para la ciudad, y nuestros vecinos y vecinas. Que para eso militamos y hacemos política.



