El mundo nos invita a reflexionar e interpretar. Norteamérica vive con intensidad los juicios iniciados contra Donald Trump. Su estrategia es no reconocer la derrota electoral y mantener la presión violenta de su sector en la sociedad y es la primera vez que un presidente enfrenta este tipo de realidad. E.E.U.U. vive una situación política sin antecedentes que incluye un asalto violento al Capitolio cuyas imágenes se vivieron a través de filmaciones y que produjo varios muertos.
Los seguidores de Trump se preparan para protestas organizadas en los cincuenta estados entre el 16 y el 20 de enero. La Guardia Nacional autorizó a sus quince mil integrantes para enfrentar armados esta situación, sobre todo el día de la asunción del nuevo presidente Joe Biden.
En Sudamérica también vivimos momentos de riesgo que protagonizará sin duda Brasil. Su Presidente ha reaccionado con violencia a la derrota de Trump que prevenía como apoyo especial a su gobierno con profundos ingredientes de ilegalidad. Para enfrentar esta situación apoya el incentivo desde el Congreso de promover uso de armamento por la población y también trata de disminuir el poder de los gobernadores provinciales sobre las fuerzas policiales y militares.
Las próximas elecciones para designar dirigentes en la cámara de diputados serán en febrero y pone en riesgo a Bolsonaro de destitución basada en situaciones de crímenes previstos en la Constitución. Otro riesgo importante que enfrenta es una posible derrota electoral. Lo más chocante parece ser el Ministerio de Salud en manos de un general que no ha brindado respuestas correctas a la tragedia que generó la pandemia (doscientos cinco mil muertos). Bolsonaro creó "milicias" que lo apoyan mediante sedicciones.
La situación recuerda el papel de las fuerzas armadas chilenas en 1973 que derrocaron por golpe a Salvador Allende matándolo en la casa de gobierno y aplicando reformas legales que recién se están modificando tras el esfuerzo de protestas que provocaron agresiones y muertes en el pueblo que las protagonizó.
Es un tiempo difícil para los americanos que no se resignan y eligen luchar por la justicia.



