La llegada de 2021 trae la esperanza de terminar una lucha contra la pandemia que ha ocupado a la humanidad durante gran parte del 2020. Una situación inédita que ha afectado a todos los países.La ciencia lucha a brazo partido para atemperar las consecuencias de Covid 19, pero hoy no sabemos cuál es el escenario futuro. En este contexto de cierta incertidumbre es necesario plantearse la proyección de un tema sumamente importante como lo es la Educación en nuestro país.
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y la oficina Regional de Educación para América Latina y el Caribe Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, han descripto que, además de interrumpir las trayectorias educativas, el cierre de las escuelas afecta la alimentación y la nutrición de la población estudiantil, especialmente en los sectores más vulnerables. Esta situación exige, por un lado, priorizar los esfuerzos dirigidos a mantener el contacto y la continuidad educativa de aquellas poblaciones que tienen mayores dificultades de conexión y se encuentran en condiciones sociales y económicas más desfavorables para mantener procesos educativos en el hogar y, por otro lado, proyectar procesos de recuperación y continuidad educativa presencial. Su ausencia dificulta la socialización y la inclusión en general.
La Unesco establece que la deficiencia en la Educación puede incrementar significativamente el número de estudiantes afectados por «pobreza educativa». El cierre de escuelas impacta no solo a estudiantes, maestros y familias, sino que tiene consecuencias económicas y sociales de largo alcance. Asegura que desde el punto de vista pedagógico, la virtualidad supone el riesgo de pérdida del vínculo presencial y puede generar tensiones por la sobreexposición de docentes y estudiantes, o por las dificultades para mantener la relación y la mediación pedagógicas. Esto es especialmente cierto en los niveles iniciales de educación, en particular en el preescolar y el primario, en los que se requiere un trabajo coordinado con padres, madres o cuidadores para el acompañamiento y la mediación de los procesos de niños y niñas.
Advierte como una situación sustancial el riesgo de desvinculación educativa y abandono escolar de grupos más vulnerables. Señala que para evitar la interrupción definitiva de las trayectorias escolares se deben implementar medidas en el corto y mediano plazo. En el corto plazo, promover la continuidad del vínculo de niños, niñas y adolescentes con mayor probabilidad de desvinculación educativa y agotar los medios posibles para favorecer la continuidad en el aprendizaje. En el mediano plazo, generar mecanismos que aseguren que no exista un perjuicio pedagógico y establecer mecanismos de continuidad curricular flexibles junto con estrategias de apoyo para la recuperación y aceleración de aprendizajes. "En este escenario, y dadas las próximas etapas de la pandemia y los fenómenos o procesos de crisis mundial futuros o con los cuales ya convivimos, es cada vez más frecuente que se señale la necesidad de repensar la educación dando prioridad entre los nuevos contenidos a la preparación de las y los estudiantes para comprender la realidad, convivir y actuar en tiempos de crisis e incertidumbre, tomar decisiones a nivel individual y familiar e impulsar soluciones colectivas a desafíos urgentes que contribuyan a la transformación estructural del mundo". Esta es la esencia de la definición de Educación para la ciudadanía mundial que propone la UNESCO.
La Agenda 2030 de Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible, concibe a la educación como un factor clave para el cumplimiento de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible y para alcanzar mayores niveles de bienestar, prosperidad y sostenibilidad social global.
La Educación deberá coexistir por un tiempo con la pandemia, la única forma de no seguir retrocediendo es hacerlo con los cuidados aprendidos y con los protocolos establecidos para desarrollar tan importante tarea social. En sintonía con la UNESCO "al tiempo que los países examinan la mejor manera de abordar las incertidumbres y reabrir sus instituciones de enseñanza en condiciones de seguridad, esta crisis ofrece una oportunidad sin precedentes para aumentar la capacidad de recuperación de los sistemas educativos nacionales y transformarlos en sistemas equitativos e inclusivos".
Sergio Roses - contacto@sergioroses.com.ar



