Enseñar y aprender están íntimamente relacionados. Para explicar que es aprender es necesario primero nombrar a quien enseña, debido a que para que el sujeto aprenda, el enseñante debe creer y querer que el aprendiente pueda realizarlo.
Para que un padre pueda enseñar a su hijo a andar en bicicleta, necesita creer y querer que éste aprenda, al igual que para aprender a hablar necesita de adultos que lo consideren un semejante capaz de hacerlo y entender, aun cuando solo vocalice. Tales adultos enseñantes desean que el niño hable, aun sabiendo que cuando aprenda a hablar podrá discutir sus indicaciones y hasta mostrar oposición a las ideas de otros.
Aprender es un complejo proceso de transformación e incorporación de novedades, por el que cada sujeto se apropia de conocimientos y objetos que lo retraen 0 enriquecen psíquicamente de acuerdo con el sentido que los mismos le convocan.
La capacidad de pensar no se circunscribe a los aprendizajes escolares, ni surge en la escuela. Su origen hay que remitirlo a la calidad de las relaciones primarias.
En dicha relación inicial se constituye una realidad construida entre los progenitores y el niño, representando para este último la única realidad existente.
Con el ingreso a la escuela se constituye un nuevo entramado de relaciones, informaciones y conocimientos que complejizan la actividad psíquica del niño y originan modificaciones en su vida afectiva.
El aprendizaje reflexivo se concreta cuando el sujeto se encuentra en condiciones psíquicas suficientes como para abandonar sus retaciones familiares protectoras; ingresar al campo de la diversidad de las relaciones sociales e interesarse por novedades y conocimientos.
La calidad del mismo parecería estar determinado por la disponibilidad psiquica para concretarlo, más que por un caudal intelectual genéticamente heredado. Esto puede observarse en niños muy inteligentes que no atienden, no entienden y fracasan en el curso normal de sus aprendizajes, mientras que otros, tal vez menos inteligentes tienen un aprovechamiento más amplio de su potencial intelectual y logrando un mejor rendimiento.
Es en la escuela, donde el niño se constituye, con su maestra y compañeros, un espacio, ¨el escolar¨, en el que se potencia la actividad creadora.
No se trata e partir ¨los otros¨ para construir ¨nosotros¨ Sino de confrontar ¨los otros¨ para constituir un ¨yo¨. No se trata de la integración de aprendizajes grupales, sino de la construcción de reflexiones e hipótesis individuales.
Hasta el próximo domingo,
Lic. M. Alejandra Bosco- Psicologa
Lorena Castes-Psicopedagoga -Estimuladora Temprana. Lic. Cecilia Luraschi - Psicologa.
Daniela Muchut-Psicopedagoga -Estimuladora Temprana.
Atención a niños-adolescentes y adultos. Consultas al 15-511913.



