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» Este artículo corresponde a la Edición del domingo, 29/ago/2004 de La Auténtica Defensa.

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Fila Brasilero




Hoy vamos a presentarles una raza cuyas raíces fueron establecidas en Brasil: Fila Brasilero, que suele confundirse con la raza Blood Hound debido a que esta última ha tenido un papel fundamental en el nacimiento del Fila.

Como es usual, a través de los recorridos históricos de las distintas razas, encontramos diversas teorías acerca del surgimiento y desarrollo de cada una de ellas; y el Fila Brasilero no es la excepción.

Algunos afirman que desde el año 1500, con el descubrimiento de Brasil por el portugués Pedro Alves Cabral, el Fila ha sido conocido como raza. Pero en realidad, la teoría a la que la mayoría adhiere expresa lo contrario. Según los escritos de distintos historiadores reconocidos y antiguos cronistas europeos que se encontraban en Brasil en los primeros años posteriores a su descubrimiento, no existían perros en aquel territorio. Los perros entonces, llegaron desde Europa junto con los colonizadores.

A principios del Siglo XVI, los primeros portugueses que llegaron a Brasil, establecieron grandes fincas destinadas a plantaciones de azúcar especialmente. Con el tiempo esas plantaciones comenzaron a disminuir para darle paso a la ganadería. El perro pastor común no cumplía satisfactoriamente su función debido a que no se encontraba apto para defender al ganado del ataque de los jaguares, unos felinos potentes y ágiles. Surgió entonces, la necesidad de contar con un perro que fuera capaz de enfrentarse a los jaguares y vencerlos.

Se cree que con el objetivo de hallar un perro con esta característica, los colonizadores decidieron cruzar dos razas traídas por ellos: Mastiff Inglés, un moloso luchador, y Bulldog Español, un perro mediano utilizado en peleas con toros. El resultado de esta cruza fue un perro con las características adecuadas para defender al ganado del ataque de los jaguares.

Esos felinos solían atacar en la nuca de sus oponentes, tratando de dar un golpe mortal clavando una dentellada en la zona de las cervicales. El perro que surgió de la cruza mencionada se encontraba protegido de esos golpes mortales debido a que en su cuello presentaba grandes pliegues de piel.

El resultado de esa cruza también presentó otro aspecto favorable para cumplir con aquella función: su hocico más largo que el de los molosos conocidos le permitía morder con mayor facilidad.

Los historiadores también narran una anécdota especial: durante la invasión por parte de los holandeses a Olinda (ciudad al noroeste de Brasil), en 1631, se utilizaron 300 perros conocidos como Engelsendoggen (descendientes de la cruza entre mastiff y bulldog) para obligar a los invasores a retroceder.

En el s. XVII, con la expansión de la economía brasilera, se hizo necesaria una mano de obra más numerosa, en especial en la zona de las minas. Bajo este contexto, comenzaron a arribara Brasil esclavos africanos destinados al trabaja duro. El orden económico dependía del orden que presentaran estos esclavos, de ninguna manera podría permitirse algún tipo de conflicto con ellos. En Mina Gerais, por ejemplo, existía una población de 7 esclavos negros cada 3 blancos. Surgió entonces la necesidad de obtener un perro que pudiera proteger a los blancos de los muchos esclavos. Se introduce la raza Bloodhound con el objetivo de evitar que los esclavos huyeran, ya que los perros de esta raza podían rastrearlos con su fino olfato hasta ubicarlos.

De la cruza entre perros Bloodhound y los perros obtenidos de la cruza previa entre Mastiff y Bulldog nace el Fila Brasileiro. Se dice que la palabra ¨fila¨ proviene de ¨afilar¨, agarrar la presa y no soltarla. Esta nueva raza rápidamente se expandió por todo el país lo que generó que se cruzara con otras distintas razas, dando lugar a la división entre filas puros y mestizos.

Fue en el año 1946 cuando el Kennel Club de Brasil aceptó al Fila como raza y se comienza a registrar. Hacia 1984 existían 2 padrones diferentes, en los cuales las crías se inscribían bajo dos estándares diferentes. Sin embargo, ya existían criadores trabajando para rescatar al fila puro. En 1986 la Federación Cinológica Internacional reconoce a la raza fila y en 1993 se publica un estándar que la unifica mundialmente.

En cuanto al temperamento de la raza, se puede decir que si bien fue utilizado por necesidad para actuar en situaciones extremas, es un perro que adora a su familia y gusta de estar en compañía de ella.

El Fila tiene un temperamento fuerte, pero no agresivo, aunque puede convertirse en un perro peligroso si no se lo sabe criar. Es necesario socializar al cachorro desde sus primeros días de vida, se le debe permitir el contacto con toda la familia, incluyendo a los niños. El adiestramiento debe basarse en obediencia básica, nunca en ataque. Es muy buen guardián por instinto.

El Fila es un perro que sólo responderá a sus dueños, sólo de ellos aceptará la comida. Esta raza requiere de mucho cariño y atención por parte de sus dueños, lo que se verá retribuido con una lealtad incondicional.

En este punto nos gustaría agregar que una de las finalidades de presentar las historias de las razas, radica en que es imprescindible conocerlos para tomar una decisión sobre cual perro incorporar a la familia. Si tomamos conocimiento que la raza es que elegimos fue desarrollada para el ataque o la pelea, debemos tener siempre presente su potencial peligrosidad y por ende evaluar las posibilidades de brindarle una crianza adecuada. El Fila adora a su familia (niños y abuelos) y es un perro tranquilo, pero al igual que otras razas, posee una historia particular de ataque y pelea, y debemos respetarla.

El estándar de esta raza establece una altura a la cruz de entre 65 y 75 cm. para los machos, y de entre 60 y 70 cm. para las hembras. El peso mínimo para los machos se establece en 50 Kg., y en 40 Kg. para las hembras.

Para cualquier duda o consulta, pueden escribir a zooterapia@argentina.com ó comunicarse a los teléfonos 424924, 420939 y 154 57657.


 
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