La papa es un alimento básico en la dieta de los seres humanos, muchas veces eliminado y cuestionado por mitos y creencias erróneas. La papa fue llevada desde Perú a España, allá por el año 1550, a través de Francisco Pizarro, como una curiosidad. Una vez en España se la cultivó para alimentar a la población enferma.
Contiene un 75% de agua, y de 16 a 20% de hidratos de carbono complejos, como almidón. Posee escasa cantidad proteica 2,5%, pero es importante saber que esa proteína se encuentra concentrada en la zona externa, justo bajo la piel. Por eso cuando se consumen asadas con la piel (bien lavadas previamente), su valor nutritivo es más alto. Su valor biológico (proteína de la patata) es superior al de los cereales y el contenido de grasas es casi nulo. Es un alimento rico en potasio, hace aporte de flúor y bajo en sodio.
No es conveniente comprar aquellas papas con brotes, o viejas con partes verdes. Esto se debe a que contienen un alcaloide tóxico llamado solanina, el cual desaparece al momento de pelado y cocinado. Una vez compradas conviene almacenarlas por poco tiempo en lugar fresco, seco y protegidas de la luz solar. Al momento de cocinarlas, no es necesario ponerlas en remojo, ni cocerlas mucho tiempo, ni con abundante agua. Cocerlas con su piel, bien lavadas es la mejor forma de aprovechar todo su valor nutritivo.
Este lunes 8 de Marzo es un día muy importante para la sociedad no sólo para las mujeres por lo que significa nuestra vida y nuestra dignidad, por eso hay que recordarlo pero también ser partícipes de las acciones para una mejor vida. Abrazo.
INGREDIENTES
- 500 grs. papas chicas
- 40 grs. manteca
- 150 grs. queso sabroso (gouda, gruyere, ementhal)
- 2 huevos grandes
- 100 cc. leche
- Sal gruesa
- Pimienta
- Nuez moscada
- 1/2 cdita polvo de hornear
- Cazuelas de barro o cerámica para horno
PREPARACIÓN
Para ganar tiempo, pelar las papas, cortarlas en rebanadas y echarlas en agua hirviendo con un poco de sal. Cocinar hasta que se desarmen.
Rallar el queso con el lado grueso. Colar muy bien las papas y hacer un puré. Añadir la manteca en trozos, pimienta y nuez moscada y un poco de leche tibia, no necesariamente toda la cantidad indicada; depende en gran medida del tipo de papa. Debe quedar un puré bien armado, consistente.
Mezclar el queso con el puré y comprobar la sazón. Si hace falta, añadir sal o nuez moscada.
Encender el horno a 180º. Untar el/los moldes para el souflé con un poco de manteca. Separar las yemas de las claras.
Batir un poco las yemas y mezclar con el puré.
Batir las claras a punto de nieve, añadiéndoles una pizca de polvo de hornear, que ayudará a que tomen punto y a que levante el souflé.
Verter las claras en el puré y mezclar todo revolviendo con movimientos suaves y parejos, envolventes para no romper las burbujas
Rellenar el/los moldes hasta 3/4 partes. Meter al horno y bajar la temperatura a 160º. Hornear unos 15´, hasta que esté bien alto y dorado.
Cuando esté dorado, sacar del horno. No pinchar porque se baja. Servir de inmediato.
Berta Chudnobsky / berta@tizaymouse.com



