Es preocupante ver cómo desde los medios de comunicación hegemónicos se intenta instalar en la sociedad algunas ideas que reiteradamente se demuestran perjudiciales para la población. Una de estas ideas es la supremacía absoluta de la libertad individual que muchas veces atenta contra la salud de los demás.
En uso de esa libertad egresados de algunos colegios privados viajaron al exterior, en este caso a Cancún y muchos de ellos volvieron infectados. A esta nueva muestra de insolidaridad se agrega que para poder volver se falsificaron certificados de hisopados con resultado negativo cuando nuestro país está preocupado por la posibilidad cierta de tener que sufrir la segunda ola de contagios.
Recordemos que el covid-19 llegó a nuestra nación en los aviones que trajeron a turistas extranjeros o compatriotas que retornaron, especialmente de Europa. Esperemos que no nos pase lo dicho por Enrique Cadícamo en el tango "Por la vuelta": "La historia vuelve a repetirse".
Llama la atención que estos mismos sectores sean quienes ponen el grito en el cielo reclamando conductas éticas en los otros y ni siquiera le piden perdón a la sociedad por su conducta mínimamente irresponsable.
Lo que podemos ver cotidianamente es cómo la "prensa canalla" actúa con total desparpajo en su afán de atacar a los sectores populares para ocultar la culpa que sus mandantes tienen en las desdichas ocasionadas en la mayoría de la población.
En muchos casos difunden noticias falsas o distorsionadas y en otros las ocultan o no les dan la importancia que merecen.
Hace pocos días nos enteramos que el gobierno de Estados Unidos obligó al laboratorio Merck a poner a disposición del laboratorio Johnson & Johnson todo su capacidad de producción para poder tener vacunas suficientes para su población. Tengamos en cuenta que se trata de dos de los más grandes laboratorios que están en constante competencia.
¿Se imaginan si en nuestro país el gobierno hubiera tomado una determinación similar? Seguramente estarían las 24 horas del día hablando de un atentado contra la libre empresa y la propiedad privada. Además los opinólogos permanentes nos dirían que se estaba expulsando a los empresarios y espantando a quienes quieran invertir en nuestro país y de esta manera nos estaban condenando a la pobreza extrema.
Tampoco hablan de los miles de millones de dólares que el gobierno norteamericano invierte en ayuda directa a quienes están más golpeados por la pandemia. Demás está decir que no lo hacen por un ataque de populismo sino por miedo a la reacción de tantos empobrecidos. Como decían nuestros viejos, el miedo no es zonzo.
El problema que tienen es que estas noticias van a contramano de lo que ellos dicen que sucede en los países que se nos quiere imponer cómo modelo. Como sabemos una de las formas de la mentira es decir sólo una parte de la verdad ocultando lo que no les conviene.
En su desesperación por salvar de toda responsabilidad al gobierno de Horacio Rodríguez Larreta en el conmocionante caso de la niña Maia Yael Beloso, la conductora televisiva Viviana Canosa reclamaba insistentemente a viva voz que le digan quien era el intendente de Lugano creyendo que estaba en el conurbano bonaerense hasta que desde la producción del programa le anoticiaron que Lugano está en CABA y que el intendente era precisamente Horacio Rodríguez Larreta. Dan vergüenza ajena.
Lo que sí debe darnos vergüenza es comprobar una vez más que los sectores más humildes son quienes más sufren las consecuencias de los verdaderos desastres que afectan a nuestro país y de los cuales no tienen responsabilidad alguna.
Por lo menos tomemos real conciencia de quienes son los verdaderos responsables para que nunca más dejemos que nos gobiernen.



