A 39 años de la Guerra de Malvinas, el ex combatiente Héctor Castellano recuerda el conflicto bélico que cambió su vida y el porvenir del país.
Héctor Castellano tenía 18 años cuando embarcó un Boeing 707 con destino a Comodoro Rivadavia (Chubut). Integrante de la IX Brigada Aérea, el joven se enteró por televisión la noticia de la "recuperación" de las Islas Malvinas y, unos días después, una contra orden determinó que debía ir a las mismas: "nos informaron que teníamos que ir a Malvinas a cubrir con artillería antiaérea. Como nos llevaban de noche le comenté a un compañero de Campana que le escribiera una carta a mis padres avisándoles que iría allá." A bordo de un avión Hércules C-130 arribó a Puerto Argentino en la madrugada del 13 de abril.
En un principio, iban a permanecer custodiando la pista de dicho lugar, no obstante, les informaron que debían partir a Puerto Darwin. Arriba de los helicópteros CH-47 Chinook, que a su vez trasportaron los cañones de 20 mm, llegaron a destino. El vicecomodoro Wilson Pedrozo, jefe de la Base Aérea Militar Cóndor, les indicó las posiciones de cada cañón: "cubrimos toda la pista, yo era Fierro 4 y me tocó en la cabecera del mar. A su vez, llegó un cañón más complejo del GADA 601 de Mar del Plata que se ubicó al oeste de Puerto Darwin. A diferencia de nuestros cañones que eran manuales ese tenía un radar y cuando detectaban un objetivo apretabas un botón y disparaba." El 1° de mayo aviones Sea Harrier bombardearon Puerto Argentino y Puerto Darwin, terminando con la vida de 14 combatientes argentinos: "recién tomamos conciencia de lo que era la guerra el 1° de mayo cuando vimos las bombas y los primeros caídos. Ahí se nos paralizó el corazón."
El primer encontronazo con las tropas británicas sucedió una noche en la que regresaba, junto al soldado Francisco Luna, a Darwin después de dejar dos cañones de 105 mm en San Carlos: "me salgo del camino y me estaba yendo a desbarrancar. Entonces prendo la luz del tractor y vemos que nos empiezan a disparar con balas trazantes." Inmediatamente apagó la luz y el motor y junto a su compañero comenzó a disparar en dirección al fuego enemigo: "entonces ellos dejan de disparar y yo arranco el tractor, lo enderezo y busco el camino. Cuando lo enderezo prendo la luz y nos tiran morterazos que pasaron por arriba nuestro. Nos salvamos porque se empezaron a tirotear con una patrulla argentina y se olvidaron de nosotros."
Entre el 27 y 29 de mayo se libró la Batalla de Pradera del Ganso, uno de los enfrentamientos más cruentos de la Guerra de las Malvinas, en la que fallecieron 47 soldados argentinos y 17 ingleses. En la misma, se abatió al Teniente Coronel Herbert Jones lo que enfureció a los británicos: "ellos querían arrasar con todo, estaban enloquecidos." El soldado campanense se encontraba junto al Teniente Darío Valazza cuando una granada de mortero impactó en la casilla del radar. Aturdido por la ensordecedora explosión y cubierto de tierra, Castellano observó a su superior que le ordenó que lo llevara a Sanidad; arrastrándose y con las balas rozando su cuerpo arribaron al lugar. Valazza se quedó en el hospital y le dio su fusil a Castellano que, detrás de un parapeto, empezó a disparar a los invasores: "en eso que estaba tirando veo una ametralladora 1270 y un gorrito para atrás, era el Alférez Arnaldo Favre que había venido con nosotros. Me dijo ´enano, venite para acá´ y me cubrió."
Tras acordarse un alto al fuego por 24 horas, los ingleses rodearon a los argentinos: "ellos habían trabajado toda la noche y nos habían rodeado. Si no nos rendíamos, nos mataban a todos" y agrega que cuando bajaron la bandera argentina entonaron el himno nacional: "el sentimiento que te partía era ver cuando bajaban la bandera argentina y subían la de ellos." Siendo prisionero de guerra, Héctor se negó rotundamente a entregarle la foto de su hermana, María Fernanda, al soldado inglés. Esto provocó el enojo de éste y la intervención del comandante extranjero que le permitió quedarse con la misma: "yo sentí un alivio, mi hermana tenía 2 años, era la más chiquita y era el único recuerdo que tenía de ella. A todos los lugares que iba, ella iba conmigo."
Los prisioneros fueron llevados a un corral de ovejas, donde permanecieron 5 días, antes de ser trasladados a San Carlos, lugar en el que embarcaron el buque Norland con destino a Uruguay; en ese trayecto, Castellano cumplió 19 años y, para su sorpresa, le cantaron el feliz cumpleaños y le dieron doble ración de comida. Tras pasar por las carpas de la Cruz Roja Internacional, subió a un buque designado para la Fuerza Aérea y llegó al país. Debido a que en el puerto de Buenos Aires estaba la prensa los desviaron a La Plata, donde subieron a un colectivo que los llevó a la Escuela de Suboficiales de Ezeiza, lugar en el que se reencontró con su padre.
Héctor tuvo que retornar a Comodoro Rivadavia a finalizar el servicio militar y, recién el 20 de junio, pudo reencontrarse con su madre y sus hermanos en Campana: "cuando vine con la primera licencia vi a mi mamá y a mis hermanos. Ese momento fue inolvidable, mi vieja se desvivía para tenerme solo a mí." El 1 de noviembre del año 1982 le dieron la baja y, pese a tener una importante oferta para iniciar su carrera futbolística en la ciudad chubutense, decidió retornar a Campana. Por otra parte, no considera volver a pisar suelo malvinense mientras permanezca la bandera inglesa y tenga que sacar pasaporte para arribar allí: "por respeto a mis compañeros que dieron la vida yo no volvería. Si tengo la posibilidad algún día, la vía diplomática se arregla y podes hacer un vuelo directo sin pasaporte sí volvería. Si no, me quedo con los recuerdos."
Al cumplirse 39 años de la Guerra de Malvinas, Héctor manifestó su agradecimiento al pueblo argentino por el apoyo incondicional: "el pueblo siempre estuvo presente y es un orgullo haber sido parte de esa historia. Como siempre digo esto es un homenaje a los que dieron la vida y no hay que faltarle el respeto olvidándonos de la causa, que siempre tiene que estar presente, y no hay que esperar a que nos vayamos de a uno de esta vida. Quiero que se tenga presente las pascuas y el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo y que también se inculque a la sociedad el significado de las fechas patrias, que se siga recordando y no olvidemos."
Héctor Castellano recuerda el conflicto bélico que cambió su vida
Al negarse a entregar la foto de su hermana, María Fernanda, tuvo que intervenir el comandante inglés que le permitió quedársela: “yo sentí un alivio, mi hermana tenía 2 años, era la más chiquita y era el único recuerdo que tenía de ella. A todos los lugares que iba, ella iba conmigo."
Héctor Castellano tenía 18 años cuando partió a las Islas Malvinas a defender la soberanía argentina: “nos informaron que teníamos que ir a Malvinas a cubrir con artillería antiaérea. Como nos llevaban de noche le comenté a un compañero de Campana que le escribiera una carta a mis padres avisándoles que iría allá."
RENDIR HONORES
En el marco del Día del Veterano y de los Caídos en la guerra de Malvinas, la presidenta del HCD, Marina Casaretto, manifestó: "como Presidenta del Honorable Concejo Deliberante, quiero expresar mi más sentido reconocimiento y rendir honor a todos los que lucharon en el frente y a quienes dieron su vida en la contienda por la soberanía de la Patria. En Campana el Pucará es una gran forma de homenajear a los ex combatientes así como también mantener viva la causa."



