Según datos del Ministerio de Educación de la Nación, los casos positivos de COVID en las escuelas, desde comienzos de Marzo, representan el 0.16% en estudiantes matriculados y el 1.03% en el personal docente y no docente.
Los riesgos de contagio con la presencialidad escolar son muy bajos, de hecho hasta el propio Ministro Trotta argumento su posición en defensa de la no suspensión al manifestar que dichos contagios no se produjeron necesariamente en el interior de las escuelas y que por lo contrario, las mismas se perfilaban como espacios de detección temprana de casos. La suspensión contradice todas las recomendaciones de expertos.
Sin entrar en datos estadísticos, en términos de aprendizaje, igualdad de oportunidades y formación, el daño y sus consecuencias, que se arrastra de años y tiende a profundizarse con las medidas tomadas en pandemia, se verán plasmados en más ignorancia y exclusión social a mediano plazo.
Existen serias y comprobables investigaciones que afirman que la suspensión de las clases presenciales tiene un impacto diferente sobre los distintos sectores de una población. En el caso de los grupos más vulnerables se produce un mayor efecto negativo dado que no cuentan con los mismos soportes materiales que los alumnos pertenecientes a los grupos de mayor poder adquisitivo, por citar un ejemplo.
Como trabajador de la educación puedo dar fe que el sistema educativo a distancia sostenido en el tiempo (no terciario ni universitario) no posee el impacto positivo, pedagógico y psicológico, que si tiene el sistema presencial.
La sorpresiva decisión del Gobierno Nacional de suspender la presencialidad de las clases es una medida que no entra en el razonamiento lógico de un País que busca construir futuro.
En conclusión, el anuncio del Presidente Alberto Fernández , avalado por el Gobernador Axel Kicillof y todo su entorno, tiende a satisfacer el "capricho" de algunos gremios docentes, quienes ejercieron presión creciente los últimos días pasados para suspender las clases, dándole la espalda, una vez más, a la preferencia y necesidad general de la sociedad.
Lic. Martín Munitich - Docente Universitario. Militante Radical



