En estos días en que la pandemia ha recrudecido vemos como a los sectores dominantes de nuestra sociedad poco y nada les importa la suerte de la mayoría de la población que cada día se empobrece más llegando a niveles realmente insoportables.
Si bien es cierto que el virus no distingue a quién contagia también es cierto que las consecuencias económicas de la pandemia son muy distintas de acuerdo a que sector de la población se pertenezca.
Así vemos como ha producido un impresionante aumento en los precios internacionales de los granos que nuestro país exporta los que han llegado a sus máximos históricos.
Como es fácil de entender estos aumentos se han traducido en un descomunal incremento en las ganancias del sector que comúnmente se conoce como "el campo" que lejos de contentarse con esas ganancias han trasladado esos precios excesivos al mercado local provocando aumentos en los alimentos que han absorbido con creces la ayuda que el gobierno ha dado a los sectores más empobrecidos.
Esto demuestra una vez más que estos sectores tienen una voracidad por acumular capital que no tiene límites y que puede desembocar en estallidos sociales sin que se puedan detener con represión tal como lo han demostrado Chile hace un tiempo y Colombia en estos días.
Lo que sí han provocado los grupos concentrados de la economía hasta ahora es un cambio de rumbo en la política económica del gobierno nacional que ha abandonado las propuestas del ministro de economía Martín Guzmán para cuidar ciertos equilibrios macroeconómicos para quedar bien con el FMI en el marco de la renegociación de la deuda.
Este cambio permitió un aumento significativo aunque todavía muy insuficiente en la ayuda a los sectores más postergados y frenar un insoportable aumento en los servicios públicos que el ministro auspiciaba.
Hoy vemos lo necesario que hubiera sido que la quebrada Vicentín sea en estos días la empresa testigo que ponga freno a los exportadores de granos.
Esta nueva ayuda del estado corre serio riesgo de ser absorbida por el constante aumento de los precios si el gobierno no se decide a intervenir decididamente poniendo algún freno a los descontrolados for-madores de precios.
Como siempre la realidad demuestra la falsedad de los relatos de la derecha neoliberal que permanentemente se difunden desde la prensa canalla. Pese a lo sostenido por el gobierno de Horacio Rodríguez Larreta una reciente investigación confirma que la interrupción de la presencialidad en las escuelas disminuye en gran medida los niveles de contagios de covid-19 y por lo tanto bajan las internaciones y las muertes.
Este estudio fue realizado por el Conicet, la Universidad de Buenos Aires y científicos de otras instituciones académicas y señala que los contagios confirmados han disminuidos con mayor velocidad en el conurbano donde se volvió a la virtualidad comparado con la Ciudad de Buenos Aires y el interior de la provincia donde se continuó con la presencia de los alumnos en las escuelas.
También en estos días hemos visto lo declarado por los poseedores de las mayores fortunas en el aporte solidario extraordinario. De estas declaraciones se desprende que el 48% corresponden a activos en el exterior y que el 83% del total son activos financieros.
Estos datos corroboran que no es cierto que las enormes ganancias de los que más tienen se destinan a inversiones productivas y por lo tanto a generar más trabajo tal como nos quieren hacer creer desde los medios hegemónicos.
Sin duda es saludable que el gobierno retome el rumbo y honre la palabra empeñada en su campaña electoral de que los últimos serán los primeros. Esperemos que no se arrepienta y de marcha atrás como varias veces ha hecho.



