Se ha instalado en una parte de nuestra sociedad la idea de que los pobres son vagos y planeros. Sin embargo en los Estados Unidos se ha demostrado que esta idea tan difundida es falsa.
En la ciudad californiana de Stockton se realizó un experimento que denominaron Demostración de Empoderamiento Económico de Stockton (SEED, según sus siglas en inglés) durante el cual 125 residentes de esa ciudad recibieron 500 dólares mensuales durante un año para gastarlo en lo que quieran y fueron utilizados para pagar deudas, aplicar a trabajos y capacitarse para conseguir empleos de mayor calidad.
Esta verificación que está en línea con lo que sucede en nuestro país debe motivar que se avance en la implementación de la Renta Básica Universal sobre todo por la intolerable cantidad de conciudadanos que se encuentran en situación de pobreza e indigencia.
Quienes se oponen a este tipo de políticas estatales deben tomar nota de lo que está sucediendo en varios países latinoamericanos donde amplios sectores de la población han salido masivamente a las calles hartos de promesas incumplidas y han comprobado en carne propia que su situación no ha mejorado sino por el contrario empeora día a día.
En este sentido es extremadamente preocupante comprobar que en esta situación en que la pandemia está haciendo estragos en nuestra población los grupos económicos más concentrados hayan decidido aumentos escandalosos en los precios, especialmente en los alimentos con el consiguiente empeoramiento en la vida de millones de ciudadanos.
En verdad es altamente improbables que estos grupos no vean la realidad por lo que demuestran una vez más lo poco y nada que les importa la suerte de sus compatriotas ni las consecuencias que ocasiona su voracidad de ganancias.
Paralelamente los medios hegemónicos de comunicación y un gran sector de la oposición insisten con la falta de vacunas cuando vemos que se ha acelerado de una manera muy esperanzadora la llegada de millones de dosis y la concreción de nuevos contratos con otros laboratorios.
Es muy notoria la campaña de los comunicadores de esos medios para tratar que el gobierno compre la vacuna Pfizer al extremo que parecen verdaderos visitadores médicos de ese productor de vacunas seguramente por motivos inconfesables.
Esta campaña incluye la desopilante denuncia de Patricia Bullrich de que el contrato con Pfizer no se pudo concretar por el pedido de retorno por parte del gobierno que el propio laboratorio negó y hasta Joaquín Morales Solá tildó de imposible de creer.
Puede ser que esta campaña se haya intensificado ante la inminencia de la aprobación de la Sputnik V por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Unión Europea y la compra de 220 millones de dosis de esa vacuna por parte del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef). Evidentemente no pueden seguir hablando de que la Argentina las compró por razones ideológicas.
Como se puede ver los grandes grupos económicos junto al sector de la oposición y la prensa canalla que les son fieles están empeñados en doblegar a todo intento de imponerles condiciones que tiendan a hacer de nuestro país un lugar donde todos puedan vivir en condiciones verdaderamente humanas.
No se puede desconocer el poder de los sectores a enfrentar para lo cual es imprescindible empoderar a los sectores populares si se pretende llegar a buen puerto.
El gobierno está comprobando que para llegar a un acuerdo razonable con el FMI necesita del apoyo de la mayor cantidad posible de países.
Esperemos que esta necesidad sea tenida en cuenta en su pulseada con los poderosos y fortalezca sus lazos con las clases populares a partir de medidas impostergables y no sólo con discursos.



