Se trata de GISA, Garantías Inmobiliarias S.A., empresa conformada por el Colegio y la Caja de Martilleros y Corredores Públicos de la provincia de Buenos Aires. El costo ronda el 5% del monto total del contrato de alquiler.
Alquilar una vivienda siempre implica una garantía mediante, como resguardo del locador. De hecho, la nueva Ley de Alquileres vigente desde el año pasado, establece las siguientes opciones: Título de Propiedad Inmueble, Aval Bancario, Seguro de Caución, Garantía de Fianza o Fiador Solidario, o Garantía Personal del Locatario.
Como es sabido, lo más frecuente es el recurrir a un tercero, generalmente un familiar o amigo muy cercano que sea propietario de un inmueble y se preste como garante para concretar el contrato de alquiler. "Lo cierto es que la gente es muy reticente a salir de garantía… un familiar o un amigo por ahí te hace el favor, porque si se niega se expone a una pelea o al enfriamiento de la relación. Pero la verdad es que nadie quiere estar en ese lugar, ni poner en ese compromiso a otra persona", señala Carmelo La Forgia, presidente del Colegio de Martilleros y Corredores Públicos de Avellaneda y presidente Garantías Inmobiliarias Sociedad Anónima (GISA), empresa conformada por los 20 colegios de Martilleros y Corredores Públicos de la provincia, junto con la Caja de Pensiones de la misma institución, cuyo principal objetivo es brindar una garantía o fianza para aquellos locatarios a quienes se les dificulta conseguir o directamente no cuentan con el aval de un tercero para poder alquilar.
Básicamente, para poder tomar este tipo de garantía o contrato de fianza hay que abonar por única vez alrededor del 5% del monto total del contrato de alquiler (de hasta 36 meses), y además demostrar que el alquiler mensual pactado no supera el 33% de los ingresos del inquilino.
"Si esta última condición se cumple, no hay problema porque sos tu propio fiador y podés suscribir el contrato de alquiler. Pero a veces el sueldo no te da, también damos la posibilidad de que otro cofiador o varios sumen su recibo de sueldo. Ese cofiador puede ser tu pareja, por ejemplo, o un amigo que no necesariamente vaya a vivir con vos en la propiedad a alquilar", agrega La Forgia.
Osvaldo Bianco, matriculado del Colegio de Martilleros y Corredores Públicos Zárate Campana, institución con jurisdicción también en las localidades de Escobar y Exaltación de la Cruz, comenta sobre su experiencia con GISA: "La uso desde hace un año, y prácticamente en exclusividad porque es un sistema ágil. Te cubre todo el contrato de punta a punta y tengo el reaseguro que la garantía somos nosotros mismos como institución. En todo este tiempo, un solo inquilino no pagó y en 48 horas GISA depositó el alquiler al locador. Así fue durante dos meses, y después la gente se puso al día. Es interesante y muy práctico tanto para el propietario como para el inquilino… Se maneja todo por internet, y cada Martillero es el encargado de tomar las firmas, escanearlas y enviarlas a GISA. Cualquier otra empresa del mercado para ese mismo trámite, necesita enviar un veedor y reunir a toda la gente para que firmen delante de él, lo cual no es imposible pero a veces incordioso, particularmente en pandemia".
"Hay un beneficio más: de ser necesario llegar a esa instancia, GISA también se encarga del desalojo del inquilino, lo cual es un costo no menor, y eso no lo brinda ninguna otra empresa. Hoy tenemos unas 2000 garantías contratadas con esta modalidad y con el paráte económico que hubo cuando empezó la pandemia el año pasado, mucha gente que entró en mora y no pudo pagar su alquiler. Como cuenta el colega Osvaldo Bianco, GISA salió a cubrir automáticamente, y eso no lo hace nadie", concluye La Forgia.
"También damos la posibilidad de que otro cofiador o varios sumen su recibo de sueldo", señala La Forgia.



