Hoy volvemos con una raza que, a simple vista, nos parecería carecer de toda particularidad, pero que si observamos detenidamente encontraremos que sobre su lomo (en la zona de la columna vertebral) se encuentra una línea de pelos en sentido contrario al resto del pelaje. Sí, la raza Rhodesian Ridgeback posee esa característica, y al ser tan visible nos brinda la oportunidad de reconocerla entre otras razas.
El Rhodesian Ridgeback es nativo de Sudáfrica. La larga historia de esta raza, se remonta a principios del siglo XVI, cuando el primer hombre blanco comenzó a explorar el cabo de Buena Esperanza y se encontró con las tribus Hottentot, las cuales poseían un perro domesticado con una línea a contrapelo en su espalda (lo que se denomina "Ridge").
"Ridgeback" significa dorso rayado y, como lo mencionamos anteriormente, ésta es la característica más típica de esta raza: una ancha línea de pelos, de implantación inversa al crecimiento del manto, que forma un dibujo bastante extenso.
Los historiadores que se dedicaron a estudiar esta raza, se avocaron a investigar sobre esta característica. Se supo entonces, que el único perro conocido en el mundo con una línea a contrapelo sobre su lomo fue encontrado en la isla de Phu Quoc, ubicada en el Golfo de Siam; y se puede agregar que, según los científicos, esta particularidad genética lograba que los demás animales respeten a estos perros, debido a que asimilaban la línea a contrapelo como si dicho pelo se encontrara erizado.
No se sabe con precisión en dónde se originaron estos perros (Sudáfrica o Siam), pero existen ciertas evidencias que hacen suponer que se originaron en Sudáfrica y que desde allí fueron trasladados al Golfo de Siam. También se desconoce cómo fue que éstos animales llegaron a convivir con los Hottentotes, pero sí sabe que los acompañaban en sus peregrinaciones.
Aquellos europeos (principalmente daneses y alemanes) que emigraron hacia África durante los siglos XVI y XVII, habían llevado consigo perros de distintas razas, entre ellas, Gran Danés, Mastiff, Saluki y Bloodhound. Cuando los colonizadores llegaron a esas tierras, se vieron en la necesidad de contar con un perro apto para las cacerías en la selva.
A partir del cierre de la inmigración en el año 1707, los colonizadores creyeron conveniente la creación de una raza de perros rústica, capaz de soportar grandes cambios climáticos sin enfermarse, con temperaturas altísimas durante el día, y bajo cero en la noche. Buscaban un perro con una resistencia increíble, que debería cumplir con un requisito físico particular, ya que necesitaban que tuviera un pelo corto y que pudiese entrar en la selva y no ser devorado por las garrapatas y sanguijuelas. Estas personas necesitaban un perro fiel, que no le temiese a nada.
Y se comenzaron a hacer las cruzas, entre las razas que ellos habían llevado al lugar y el perro salvaje de los Hottentotes. De esta forma nació el Rhodesian Ridgeback, el cual pese a las cruzas, siguió presentando la línea a contrapelo.
La historia del desarrollo de esta raza continúo, y en el año 1875 un misionero reverndo llamado Charles Helm, emprendió una exploración hasta Rhodesia, partiendo desde Ciudad del Cabo. Para dicha exploración eligió llevar con él dos perros de esta raza que habían creado los colonizadores. Al llegar a Rhodesia, Helm se encontró con Mr. Cornelius Vonn Rooyen, una persona muy ligada a la vida salvaje y uno de los más prestigiosos cazadores de grandes animales, quien le solicitó a Helm que le prestara los perros para emprender su próximo safari. Al regreso del mismo el cazador ponderó las virtudes de esos animales, considerando que no existía otra raza de perros con semejante valentía, y con tal instinto y olfato para la caza como el que presentaban los perros que había traído Helm.
Desde entonces, se los comienza a criar en Rhodesia, de allí deriva su nombre.
Y en 1922 se crea el primer club de la raza Rhodesian Ridgeback.
Hoy día, el Rhodesian no es aquel perro casi salvaje, excelente para el desempeño en safaris, sino que se ha convertido en un perro de familia, apto para cumplir con las funciones de guardián. Si un desconocido intenta entrar en una casa, el Ridgeback emite un gruñido sordo, impresionante, mira fijamente a los ojos del intruso y su fuerte voz resuena hasta que llegue su dueño.
Si bien es un perro con un gran carácter, con su familia es muy cariñoso, aunque nunca pierde la firmeza que siempre lo ha caracterizado y que persiste en la raza.
No es un perro ladrador ni nervioso. Se lo describe como un buen compañero de juegos para los niños. Su carácter tranquilo corre parejo con un temperamento muy deportivo en cuanto se trata de pasear o, mejor todavía, de correr a sus anchas. El guardián se convierte entonces en un atleta hecho para correr; es por ello que necesita mucho espacio donde correr, como así también necesita una persona que lo lleve a dar largas caminatas todos los días.
El Rhodesian es un perro inteligente y obediente que se mostrará distante con los desconocidos y que si se ve agredido, responderá fuertemente; pero que disfrutará jugar con los niños de su familia y demostrará una lealtad y firmeza intactas.
En lo que hace al estándar, la altura hasta la cruz que presentan los ejemplares de esta raza se encuentra entre los 50 y 70 cm; con un peso que ronda los 45 y 55 kg.
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