Para meditar no hace falta irse al Tíbet. En el Tíbet es muy fácil meditar. Hay silencio por todas partes. El tema pasa cómo integrar el silencio a la vida diaria. Como tener un espacio propio de silencio.
Si la meditación florece en nuestra vida, vamos a poder meditar hasta en el shopping, porque llevaremos nuestro "silencio interior" a todas partes.
Pero no siempre ser "silencioso"" implica ser felíz. La dicha surge de la creatvidad.
Es imposible la felicidad si no somos capaces de "crear" (una pintura, un proyecto, un poema, un hijo, etc.)
Cuando creamos algo, estamos permitiendo que Dios fluya a través nuestro.
Un poeta escribe una poesía, por ejemplo, pero el poeta es sólo un instrumento que permite que la poesía fluya a través de él. La inspiración es un don de Dios.
No importa crear algo trascendente, cualquier acto creativo y satisfacción. Por el contrario, la vida llena de rutinas, actos automáticos y repetitivos nos aleja de la creación.
Como dice Osho: "Una persona no creativa es una persona que se evade. Se evade al Himalaya. Se esconde en una cueva, se sienta, se mira el ombligo y se olvida del resto del mundo".
Una persona así puede ser inofensiva, puede no hacer daño pero no será autorrealizada.
Su silencio será un silencio muerto, un silencio de cementerio pero jamás el silencio gozoso de las flores o las estrellas.
La creatividad es expresar lo que sentimos de la forma que sabemos o podemos y es una poderosa y simple manera de estar bien.
Bioquímica Mónica Alicia Rímoli
Estudiante de Postgrado en Medicina Ayurveda



